Un episodio que quedó en la historia de EE.UU. 🇺🇸
En 1981, un hecho que marcó a Estados Unidos: John Hinckley Jr. intentó asesinar al entonces presidente Ronald Reagan en las calles de Washington. Lo que empezó como una obsesión por una actriz terminó en un atentado que conmocionó al país y tuvo consecuencias para la política y la salud mental de todos.
La obsesión que terminó en tragedia 💔
Hinckley, de 25 años en ese momento, había desarrollado un interés enfermizo por Jodie Foster, la joven actriz que en ese entonces tenía 18 años y estudiaba en Yale. La obsesión empezó después de que él viera la película Taxi Driver (1976), en la que Foster interpretaba a Iris, una adolescente de 12 años. Desde entonces, la siguió, le envió cartas y hasta viajó para intentar acercarse a ella.
Antes del ataque, Hinckley dejó una carta en su habitación de hotel donde explicaba que estaba dispuesto a disparar contra Reagan para llamar su atención y, de paso, conseguir el amor de Foster. La carta fue clave para entender sus motivos y demostrar que su intento de asesinato fue impulsado por una obsesión enfermiza.
El ataque y sus consecuencias 🚑
El 30 de marzo de 1981, mientras Reagan salía de un hotel en Washington, Hinckley disparó contra él. La bala impactó en el pecho del presidente, que resultó herido pero logró sobrevivir y cumplir después dos mandatos. La tragedia no solo fue para Reagan, quien se recuperó, sino también para otras víctimas: el secretario de prensa de la Casa Blanca, James Brady, quedó con una discapacidad permanente y falleció en 2014 a causa de las lesiones.
El atentado dejó una profunda huella en la opinión pública y en la política de seguridad en EE.UU., además de poner sobre la mesa el debate sobre la salud mental y el control de armas.
¿Qué pensaba Hinckley? 🤔
En una reciente entrevista, Hinckley, que ahora tiene 71 años, habló por primera vez en mucho tiempo y dejó un mensaje directo para Foster: “Solo le deseo lo mejor a Jodie Foster”. Aunque admitió que no ve muchas de sus películas, expresó que le desea una buena vida y que espera que le vaya muy bien.
Pero lo más impactante fue lo que contó sobre su estado mental en aquel momento. Confesó que creía, de manera delirante, que terminaría formando una pareja con Foster, sin importar si eso significaba ir a la cárcel o a una clínica psiquiátrica. “Quería tener una unión con Jodie Foster y vivir el resto de mi vida con ella”, dijo. Además, explicó que pensaba que, una vez calmadas las cosas, ella se uniría a él dondequiera que estuviera.
¿Qué pasó con Hinckley después del ataque? 🏥
Tras el intento, fue declarado no culpable por razón de demencia en 1982 y pasó más de 30 años internado en un hospital psiquiátrico. En 2016, obtuvo permiso para vivir fuera del hospital y, en 2022, fue completamente liberado de la supervisión judicial. Desde entonces, ha intentado reconstruir su vida y, en 2022, incluso se metió en el mundo de la música, asegurando que “es una persona totalmente diferente”.
El impacto en Jodie Foster 🥺
La actriz, que en 2024 contó cómo ese episodio cambió su vida, ha hablado varias veces sobre las secuelas del atentado. La atención mediática y el acoso que sufrió en aquel momento le generaron miedo de volver a los escenarios y una profunda vulnerabilidad. La historia de Foster y Hinckley muestra cómo un solo acto puede tener repercusiones que atraviesan décadas y que la salud mental y el amor obsesivo pueden terminar en tragedia.
¿Qué se sabe ahora? 🤷♂️
Hinckley, que en su momento quiso impresionar a Foster con un acto desesperado, ahora busca cerrar ese capítulo. En su entrevista, dejó en claro que solo le desea lo mejor a la actriz y que espera que tenga una buena vida. La historia sigue siendo un recordatorio de lo peligroso que puede ser dejar que las obsesiones controlen nuestras acciones, y de la importancia de la salud mental en todos los ámbitos.




