¿Qué pasó en el Senado y qué sigue en pie?

La semana pasada, la ley de propiedad privada fue derrotada en el Senado, en un revés que generó inquietud en el oficialismo. Sin embargo, desde la Casa Rosada aclaran que no consideran este resultado como un quiebre con los gobernadores aliados. La interpretación oficial es que cometieron errores en la forma en que construyeron ese proyecto, y que la discusión se les fue de las manos, en especial por cómo se cargó de simbolismo y controversia.

Errores y lecciones aprendidas 🚧

El proyecto buscaba fortalecer el derecho de propiedad, pero en medio del debate público, la discusión se centró en la venta de tierras a extranjeros y en la soberanía territorial. La oposición aprovechó para instalar el lema «la patria no se vende» y desviar la atención, lo que terminó complicando al Gobierno. Para evitar un daño mayor, decidieron retirar esa parte del proyecto, pero el daño político ya estaba hecho, y muchos gobernadores se vieron en una posición incómoda. Algunos, incluso, tuvieron que votar en contra o abstenerse, lo que generó una tensión adicional.

¿Siguen siendo aliados? La estrategia del Gobierno 🔄

Desde la Casa Rosada dejan en claro que no ven a estos mandatarios como opositores permanentes. La idea es que las relaciones con los gobernadores no se reduzcan a cada voto en particular. En el oficialismo creen que un gobernador puede apoyar algunas iniciativas y rechazar otras, según sus propios intereses y presiones. La clave es seguir negociando y construyendo acuerdos, no abandonar el diálogo.

Para ello, esta semana, Diego Santilli, jefe de Gabinete, volverá a los territorios. El miércoles participará en la reunión del Norte Grande en Posadas, Misiones, donde se buscará avanzar en acuerdos sobre cambios en el régimen de zonas frías, ya aprobado en Diputados y que necesita la sanción del Senado. Además, negociarán respecto a las zonas cálidas, que afectan principalmente a las provincias del norte del país.

El jueves, Santilli visitará Catamarca para reunirse con el gobernador Raúl Jalil, uno de los mandatarios que votó en contra en la votación pasada. En el oficialismo confían en que estas reuniones sirven para mantener abiertos los canales de diálogo y fortalecer la relación política, sin que cada votación sea vista como un quiebre definitivo.

Errores en la comunicación y la construcción del proyecto 📢

Desde el Gobierno admiten que en la gestión del proyecto de tierras hubo fallas. La principal fue en la comunicación, que generó suspicacias y terminó alimentando temores sobre la soberanía del país. La propuesta original pretendía proteger el derecho de propiedad, pero la discusión pública se centró en la posibilidad de facilitar la compra de tierras por extranjeros, lo que generó rechazo y movilizó la idea de que la iniciativa podía afectar la soberanía territorial.

Para tratar de remediar la situación, el oficialismo retiró esa parte del proyecto, pero ya era demasiado tarde. La discusión se había cargado de simbolismo, y muchos mandatarios prefirieron no arriesgarse políticamente, aunque en el fondo aún mantienen cierta disposición a negociar. La autocrítica interna apunta a que no solo fue un problema en el contenido, sino también en cómo se comunicó y en la demora en negociar con las provincias. La lección: hay que negociar con más anticipación y mejorar la estrategia de diálogo.

El papel de Massa y las alianzas 🏛️

En la Casa Rosada también piensan en Sergio Massa, que jugó un papel importante en la construcción de una posición opositora en torno a la ley de tierras. Sin embargo, consideran que eso no cambió radicalmente la relación con los gobernadores. Massa sigue siendo oposición, y es lógico que intente bloquear algunos proyectos del Gobierno, pero eso no significa que todos los mandatarios que dialogan con él vayan a votar siempre en contra. La relación entre los gobernadores y el oficialismo sigue siendo negociable y con intereses propios.

La idea del Gobierno es mantener los canales abiertos, seguir negociando y trabajar en acuerdos que permitan avanzar en una agenda legislativa clave: reforma política, cambios en el Banco Central y otras reformas que consideran prioritarias para el segundo tramo de su gestión.

Mirando hacia adelante 👀

En definitiva, el mensaje desde la Casa Rosada es que, aunque tuvieron un tropiezo, no están resignados. La estrategia es seguir dialogando con los gobernadores y fortalecer las alianzas, sabiendo que cada proyecto puede tener sus propios tiempos y condiciones. La clave será mejorar la comunicación, escuchar las inquietudes y construir consensos que permitan seguir avanzando en la agenda del Gobierno.