Una caída que preocupa a todos
Desde noviembre de 2023, más de un millón de personas dejaron de estar cubiertas por las obras sociales nacionales en Argentina. Esto no es solo un número, sino un reflejo de cómo la economía y el mercado laboral están afectando la salud de la población. La pérdida de empleos registrados y el aumento en el costo de las coberturas privadas están empujando a más personas a depender únicamente del sistema público de salud.
¿Qué dice la data? 📊
Según datos de la Superintendencia de Servicios de Salud y del Instituto Argentina Grande (IAG), en los primeros meses de 2026, más de 1,2 millones de argentinos ingresaron al sistema público en comparación con 2023. Esto significa que la cantidad de personas sin cobertura privada creció, y los más vulnerables son los jóvenes entre 15 y 29 años. De hecho, casi la mitad de ellos (49,9%) dependen solo del sistema público para su salud.
Las obras sociales en crisis ⚠️
Mientras tanto, la mayoría de las obras sociales tradicionales enfrentan fuertes caídas en sus afiliados. OSECAC, que representa a los trabajadores de comercio, tuvo una baja del 20,2% desde noviembre de 2023. OSPRERA, que agrupa a los empleados rurales, perdió casi un 16%. Los empleados estatales (OSP-CN) vieron reducirse su cantidad en un 19,1%, y en sectores como construcción y petróleo, las caídas también fueron notables, con bajadas del 25,4% y 5,1%, respectivamente.
Estas cifras reflejan el impacto de una fuerte pérdida de empleos en estos sectores. Por ejemplo, en construcción se perdieron más de 60 mil puestos en menos de un año y medio, lo que también afecta directamente a quienes tenían cobertura a través de esas obras sociales.
El caso de los monotributistas y la obra social de los independientes 📝
Una excepción en medio de estas caídas es OSDEPYM, la obra social de los monotributistas. Contrario a la tendencia, esta entidad creció un 154% en cantidad de afiliados desde noviembre de 2023, en un contexto donde la cantidad total de inscriptos en ese segmento también aumentó levemente (7,4%). Esto muestra que, en medio de la crisis, algunos grupos lograron captar más adherentes, aunque no alcanza a compensar las pérdidas generales del sistema.
El impacto en los bolsillos y en la salud 🏥💸
La situación económica también golpea en el bolsillo. Las prepagas, que en los últimos años se desregulizaron, subieron sus cuotas un 460% en comparación con una inflación acumulada del 320%. Esto hace que muchas familias no puedan seguir pagando, lo que reduce aún más el número de personas con cobertura privada.
Según la Encuesta Permanente de Hogares, en el último trimestre de 2023, había aproximadamente 9,4 millones de personas sin ningún tipo de cobertura. Para el primer trimestre de 2026, esa cifra subió a más de 10,6 millones, es decir, unas 1,2 millones más sin acceso a un sistema privado de salud. La consecuencia más visible es que cada vez hay más gente que depende solo del sistema público, que en muchos casos ya está saturado y con recursos limitados.
Los jóvenes, los más afectados 🙍♂️🙍♀️
El aumento en la cantidad de jóvenes sin cobertura es alarmante. La mitad de los chicos y chicas entre 15 y 29 años no tienen obra social, prepaga ni mutual. En números, esto significa que unos 439 mil jóvenes más están en esa situación en comparación con fines de 2023. La tendencia indica que cada vez más jóvenes dependen exclusivamente del sistema público, lo que genera una mayor presión sobre hospitales y centros de salud que, muchas veces, no cuentan con suficientes recursos para atender a todos.
¿Qué sigue? 🤔
Todo esto muestra un escenario complejo para la salud en Argentina. La pérdida de empleos, la suba en los costos de las coberturas privadas y el aumento en la cantidad de gente sin cobertura hacen que el sistema público tenga que absorber a más pacientes sin los recursos necesarios. La pregunta es qué se puede hacer para revertir esta situación y garantizar que todos tengan acceso a una atención de calidad sin que eso signifique seguir perdiendo derechos y cobertura.




