¿De vuelta al juego? La propuesta para modificar el monotributo y sus efectos en las jubilaciones

El mundo de las finanzas y los impuestos en Argentina está en plena movida. Algunos expertos están proponiendo volver a una figura que existió hasta 2004 y que podría cambiar muchas cosas para quienes trabajan por su cuenta. Se trata del responsable no inscripto de IVA, una categoría intermedia que algunos creen que sería clave para mejorar el control de la facturación y fortalecer el sistema jubilatorio.

¿Qué es y por qué interesa?

Hasta hace unos años, existía una figura llamada responsable no inscripto, que no pagaba IVA y pagaba en Ganancias y aportes a la jubilación. Pero en 2004, esa categoría fue eliminada y reemplazada por el régimen simplificado, conocido como monotributo. Ahora, algunos especialistas, como Miriam Roldan, están planteando que sería buena idea recuperarla.

¿Por qué? Porque esta categoría intermedia podría ayudar a controlar mejor las operaciones ilegales, conocidas como facturación apócrifa, y también a que los aportes para las jubilaciones sean más robustos. La idea es que quienes facturen más allá de ciertos límites puedan pasar a pagar más impuestos y aportes, lo que sería un paso importante para fortalecer las finanzas del sistema previsional.

El impacto en las jubilaciones y en la economía

Un dato que pone en perspectiva la situación es que para pagar una jubilación promedio en Argentina, hacen falta 34 monotributistas. Es decir, un solo jubilado requiere del aporte de muchos trabajadores en el sistema de monotributo, que actualmente paga mucho menos en comparación con los empleados en relación de dependencia. Para entenderlo mejor: un trabajador formal aporta unos $187.000 mensuales, mientras que un monotributista paga solo unos $19.000. La diferencia es enorme: se necesitan casi 35 monotributistas para financiar una jubilación promedio, en comparación con solo 3,5 empleados asalariados.

¿Qué proponen los expertos?

La idea es volver a tener una categoría que no esté inscripta en el IVA, pero que pague impuestos y aportes mayores, especialmente para quienes facturen mucho. Roldan sugiere que para quienes facturan entre $12 y $36 millones al año, podría ser conveniente que pasen a ser responsables no inscriptos, pagando anticipos de Ganancias y aportes jubilatorios más altos, y luego regularizando una vez al año. Esto permitiría que los grandes contribuyentes aporten más a un sistema que hoy en día está bastante debilitado.

¿Qué dice el FMI y qué pasa con la actualidad?

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también tiene su visión. En un informe reciente, propone eliminar ciertos regímenes especiales, incluido el monotributo, y subir las cuotas para que sean similares a las que pagan los autónomos. Actualmente, por ejemplo, los monotributistas de categoría A pagan unos $49.500, de los cuales solo una parte corresponde a impuestos y aportes. El FMI sugiere que subir esas cuotas ayudaría a que el sistema sea más sustentable.

Además, Roldan aclara que el monotributo debe quedar destinado solo a quienes trabajan de forma independiente y tienen baja capacidad contributiva. La idea no es que quienes facturen millones puedan seguir pagando lo mismo, sino que se establezcan límites claros y que aquellos que facturen más contribuyan en consecuencia.

¿Qué pasa con los monotributistas hoy?

Actualmente, en Argentina hay unos 2,2 millones de monotributistas que aportan al sistema jubilatorio, en un total de 10 millones de empleados registrados. Esto muestra que la mayoría de los trabajadores formales aún no está en este régimen simplificado, y que la discusión sobre cómo mejorar su contribución sigue abierta.

¿Qué sigue?

El gobierno tiene que presentar en 2026 una reforma tributaria al Congreso, y las propuestas que surjan pueden marcar un cambio importante en cómo funciona el sistema. La posible recuperación del responsable no inscripto, junto con la idea de limitar el monotributo a las categorías más bajas, busca encontrar un equilibrio entre facilitar la formalización y asegurar recursos para las jubilaciones.

En definitiva, estas ideas apuntan a un sistema más justo y sostenible, donde quienes más facturan y contribuyen terminen aportando más, y donde las finanzas públicas puedan sostenerse mejor a largo plazo.