¿Qué está pasando con un abogado que no se calla? 🤔

En el mundo de las redes sociales y la política, las cosas a veces se desbordan. Eso es lo que le sucedió a Alejandro Sarubbi Benítez, un abogado y figura conocida en ciertos círculos por su fuerte postura libertaria y por su presencia en plataformas como YouTube y portales de noticias. Pero no todo lo que hace o dice pasa desapercibido, y en los últimos meses, su nombre se convirtió en tendencia por varias sanciones que recibió del Colegio Público de la Abogacía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las sanciones: ¿Qué le reprochan exactamente? ⚠️

El Colegio Público le aplicó a Sarubbi Benítez una sanción económica de un millón de pesos y también una advertencia formal. Todo empezó con una denuncia en noviembre de 2024, presentada por Marcelo Bassano, quien acusó al abogado de publicar en redes sociales insultos y datos personales de jueces de la Corte Suprema. La denuncia también señalaba expresiones misóginas y discriminatorias en sus publicaciones públicas.

¿Qué fue lo que dijo Sarubbi? En una publicación, compartió una foto de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Juan Carlos Maqueda, y los insultó con frases fuertes y ofensivas, incluyendo expresiones como «hijos de mil puta» y otras similares, en respuesta a una decisión del máximo tribunal que rechazó un recurso federal.

El denunciante consideró que estos insultos no eran solo opiniones, sino ataques directos a la autoridad judicial, y que, al difundirse en redes sociales abiertas, tenían un impacto público serio. La denuncia también mencionó que Sarubbi se presenta públicamente como abogado vinculado a figuras libertarias, entre ellas Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, y que desde esa posición, difundía estas agresiones.

¿Qué respondió Sarubbi? 💬

El abogado no se quedó callado. En su defensa, argumentó que no está mal opinar y que no entiende por qué se lo persigue por sus ideas. Aseguró que sus expresiones estaban en el marco de su libertad de expresión y que, incluso si fueron consideradas ofensivas, no tenían por qué ser motivo de sanción. Además, criticó la intervención del Colegio en sus publicaciones, diciendo que eso representa un riesgo para la libertad individual y que el organismo debería limitarse a defender la profesión, no a controlar lo que los abogados opinan en sus redes.

¿Y qué dice el Colegio? 🏛️

El Tribunal de Disciplina del Colegio respondió con una sanción de advertencia, resaltando que Sarubbi profirió frases insultantes y ofensivas contra jueces y toda la administración de justicia desde sus cuentas públicas en redes sociales. La decisión se basó en que su conducta excedió los límites del decoro profesional y vulneró principios éticos básicos. La institución sostuvo que, como abogado, debe respetar ciertas normas y que su comportamiento no fue compatible con la ética que se espera en la profesión.

Otra causa y más sanciones 💥

Pero esto no fue todo. En una causa distinta, iniciada por Javier Smaldone y en la que Sarubbi defendía a otra persona llamada Sofía Cvitanovic, también recibió una multa de un millón de pesos. En esa oportunidad, el Colegio también la apeló y el expediente quedó en revisión judicial, sin que la sanción se aplique todavía.

Por ahora, las sanciones están en manos de la justicia, que deberá decidir si las confirma o no. Además, Sarubbi tiene otras denuncias en trámite, incluyendo una presentada por la diputada Marcela Pagano, aunque ya fue desestimada otra presentada por exvicepresidenta de la UIF, María Eugenia Talerico.

¿Qué sigue? 🔎

Lo que queda en juego es qué pasa con las expresiones públicas de Sarubbi y qué límites tiene la libertad de opinión cuando se trata de insultos y ataques a figuras públicas. Mientras tanto, el abogado sigue activo en sus redes, conduciendo programas y defendiendo sus ideas libertarias, en medio de este debate sobre ética, libertad y límites en las redes sociales.

¿Será que en el futuro los abogados y figuras públicas podrán expresarse sin miedo a sanciones? La justicia todavía tiene la palabra, pero lo que está claro es que en el mundo digital, las palabras tienen un peso y pueden traer consecuencias reales.