La vuelta a la estabilidad, pero con un costo alto

Después de años de subidas récord en los alquileres, los precios empezaron a estabilizarse en la Ciudad de Buenos Aires. Desde 2022 hasta ahora, los alquileres aumentaron menos que la inflación, lo que en teoría sería una buena noticia. Pero, en realidad, el problema no es solo cuánto cuesta alquilar, sino cuánto puede pagar la gente con sus salarios.

¿Cuántas familias viven en alquiler en la ciudad?

Según datos recientes, más de 425.000 hogares en la Ciudad alquilan sus viviendas, lo que representa cerca de un tercio de las familias porteñas. Esto significa que más de un millón de personas viven en casas o departamentos que no son de su propiedad. La mayoría de estas personas enfrenta una realidad complicada: el dinero no alcanza para cubrir todos los gastos, especialmente el alquiler.

Los alquileres subieron, pero menos que la inflación

En junio de 2026, el costo promedio de un monoambiente fue de unos 510.000 pesos, mientras que un departamento de dos ambientes alcanzó aproximadamente 780.000 pesos. Los alquileres en el último año crecieron un 27,5%, pero eso fue por debajo del aumento general de precios, que fue del 31%.

¿Y qué significa esto? Que aunque los precios de alquiler se estabilizaron, para muchas familias el problema sigue siendo su poder adquisitivo, que cayó un 23% respecto a 2016. Es decir, aunque alquilar no subió tanto, los salarios no aumentaron en la misma proporción y, por eso, el esfuerzo para pagar un alquiler es cada vez mayor.

La pobreza y el alquiler: un combo difícil

Un dato preocupante es cómo afecta el alquiler en la situación económica de las personas. Cuando se toma en cuenta cuánto dinero necesita una familia para sostenerse, muchos hogares terminan en situaciones de pobreza o indigencia solo por tener que pagar alquiler. La cantidad de personas en pobreza aumenta del 7% al 9,7% cuando se consideran los gastos en vivienda. Además, casi el 9% de la población en la ciudad vive en situación de indigencia, y eso sin contar el gasto en alquiler.

¿Cuánto cuesta empezar a alquilar?

Para alquilar un departamento de dos ambientes, una familia necesita desembolsar al menos 1,56 millones de pesos solo en depósito y el primer mes. Si además deben contratar seguros y pagar expensas, ese monto inicial puede superar los 3,5 millones. Eso representa entre 1,6 y 1,8 veces el ingreso promedio de una familia, lo que hace que para muchos sea casi imposible juntar ese dinero.

En cuanto al salario, alquilar ese departamento representa el 38% del ingreso mensual en promedio. Pero la situación varía mucho: los trabajadores informales y del sector público gastan más del 50% de su sueldo en alquiler, un esfuerzo que supera ampliamente los límites considerados accesibles internacionalmente.

El alquiler, una realidad de largo plazo

Antes, alquilar era solo una etapa para llegar a comprar una vivienda. Pero ahora, para muchos, esa etapa se dilató mucho. La mayoría de las personas entre 25 y 39 años todavía vive en alquiler, y solo a partir de los 40 comienzan a equilibrarse las cifras entre propietarios e inquilinos. Hace 20 años, ese cambio ocurría unos diez años antes, reflejando la dificultad creciente para acceder a una casa propia.

¿Y qué pasa con las familias que alquilan?

El mercado de alquiler también cambió en su composición. Hoy, más del 42% de los inquilinos vive solo, y no solo son jóvenes o estudiantes. Ahora, encontramos parejas, familias con hijos y hogares monoparentales, todos compartiendo el mismo problema: la vivienda ya no es solo una etapa, sino una opción de largo plazo.

¿Se puede acceder a un crédito para comprar?

Una opción que podría aliviar la carga sería el crédito hipotecario, pero la realidad es dura: para comprar un departamento de dos ambientes, una familia necesita ganar cerca de 3,2 millones de pesos mensuales. Solo uno de cada cinco hogares inquilinos cumple con esos requisitos, lo que hace que la mayoría siga dependiendo del alquiler y tenga pocas alternativas para salir de esa situación.

En resumen

El mercado de alquiler en la Ciudad de Buenos Aires está en un momento de cambio, pero los desafíos siguen siendo grandes. La inflación, los salarios bajos y la dificultad para acceder a una vivienda propia hacen que cada vez más personas tengan que hacer malabares solo para mantener un techo. La solución no pasa solo por controlar precios, sino por entender que el problema real es la pérdida de poder adquisitivo y la dificultad para acceder a una vivienda digna.