Un recorrido lleno de música y sueños 🎶

Marcelo Vaccaro, un músico que recorrió escenarios con figuras icónicas del rock argentino, acaba de lanzar su primer álbum como solista a los 58 años. Después de más de cuatro décadas tocando el bajo en diferentes bandas y acompañando a artistas como Fito Páez y Alejandro Lerner, decidió dar un paso más allá y mostrar su propia música.

¿Cómo empezó todo? De una inspiración repentina a una pasión que no se detiene 🚀

La historia de Vaccaro comenzó en su infancia, en La Paternal, donde disfrutaba del fútbol y las pastas con su papá. Sin embargo, fue en una tarde ante la tele cuando algo cambió. A los 19 años vio a Cachorro López tocando el bajo y quedó fascinado. Desde ese momento, empezó a investigar y a experimentar con el instrumento, incluso construyendo uno propio con lo que tenía a mano, porque en su casa no alcanzaba para comprar uno.

Su pasión lo llevó a practicar sin parar, tocando hasta que sus manos se deformaron por la presión. La gratitud hacia su familia, especialmente su papá, que un día le compró su primer bajo de verdad, quedó marcada en sus recuerdos. Gracias a ese apoyo, Vaccaro pudo saltar a la escena y empezar a cumplir sus sueños.

El salto a la escena grande con Fito Páez 🎤

La oportunidad que cambió su vida llegó a los 23 años, cuando un amigo lo llamó para decirle que Fito Páez buscaba bajista. Aunque al principio dudó, finalmente aceptó la prueba y, para su sorpresa, Fito lo recibió con un «bienvenido» y lo integró en su banda. Era un sueño que se hacía realidad: de tocar en su casa a acompañar a uno de los artistas más importantes del rock en Argentina.

Ese momento quedó grabado en su memoria como uno de los más felices de su vida. La escena, las giras, los escenarios y las personas con las que compartió su pasión marcaron una etapa que duró años, en la que aprendió mucho y dejó su huella en la música de otros.

Un cambio radical: buscar su propia voz 🎙️

Después de tantos años tocando para otros, Vaccaro sintió que era hora de contar sus propias historias. A los 50 y pico, decidió mudarse a San Bernardo, en La Costa, donde vivió casi una década. Allí encontró tranquilidad, inspiración en el paisaje costero y tiempo para dedicarse a escribir. De esa etapa nacieron cuatro canciones que reflejan su nuevo camino: «No es porque late», «Dedos de azufre», «Mi sol» y «Cielo de plata».

El regreso a la ciudad fue inevitable, pero esta vez con una perspectiva diferente. Hoy, además de seguir acompañando a Lerner en las giras, Vaccaro se animó a lanzar su primer disco solista, «La era de mar». Un trabajo que, según él, nació sin presiones ni plazos, desde el corazón y la inspiración que encontró en su entorno y en su interior.

¿Nunca es tarde para empezar? La experiencia de un músico que desafía los límites ⏳✨

Lo que más destaca Vaccaro es que nunca creyó en el talento como una cualidad innata, sino en el esfuerzo. Desde construir su propio bajo criollo hasta practicar sin parar, siempre buscó superarse. A pesar de que la edad trae marcas visibles, él se siente igual que a los 27: con esa energía y ese espíritu inquieto que lo impulsa a seguir creando.

Su historia también habla de que los fracasos son parte del camino y que aprender de ellos es lo que realmente importa. En su vida, el éxito llegó después de muchas vueltas, y ahora, con su álbum y sus nuevas canciones, demuestra que nunca es tarde para cumplir un sueño.

El futuro y la paz interior 🕊️

Para Vaccaro, más allá de los escenarios y las grabaciones, lo importante ahora es la paz interior. Después de dedicar tanto tiempo a la música y a las luces, busca simplemente estar en calma, disfrutar del presente y seguir creando. La música, dice, siempre será su forma de expresarse y de acompañar su camino.

Con su historia, Vaccaro inspira a los que sueñan con hacer algo grande, sin importar la edad. Porque en la vida, como en la música, lo importante es seguir tocando y aprendiendo, siempre con pasión y perseverancia.