Un golpe duro para la industria local
En los últimos días, se conoció el cierre de la planta de Whirlpool en Argentina, una noticia que refleja cambios profundos en el sector de electrodomésticos. Aunque los precios de estos productos han subido poco en comparación con la inflación, la producción nacional se desplomó y muchos empleos se perdieron en el camino.
¿Qué está pasando con la producción? 📉
Según datos del INDEC, desde que Javier Milei asumió como presidente, la industria manufacturera en general cayó un 4,4%. En particular, la producción de electrodomésticos alcanzó niveles históricos bajos, un 23% por debajo del promedio de 2016 a 2023. Esto sucede en un contexto donde la demanda interna, en realidad, no bajó mucho, gracias a que las importaciones aumentaron mucho.
El informe de Analytica explica que, aunque la demanda de electrodomésticos se mantiene en niveles altos, la mayoría de la oferta en el mercado ahora proviene del exterior. Entre enero y octubre de 2025, las importaciones de heladeras y lavarropas aumentaron un 387,1% y un 924,2% respectivamente, en comparación con el mismo período del año pasado. Es decir, más productos importados que nunca están llegando al mercado argentino, cubriendo la demanda y bajando los precios relativos.
¿Y a quién le sirve esto? 😎
Para los consumidores, esto significa que los electrodomésticos son más accesibles. En la Ciudad de Buenos Aires, el precio promedio de estos productos creció solo un 78,4% desde noviembre de 2023, mientras que la inflación en ese período fue del 259,3%. En términos simples, los electrodomésticos se volvieron más baratos en comparación con otros bienes durables, lo que beneficia el bolsillo de muchos.
¿Y qué pasa con las fábricas y los empleos? 💼🚶♂️
El lado negativo de esta apertura comercial y mayor importación es que las fábricas nacionales están cerrando. La pérdida de empleos en el sector ya suma más de 1.300 entre finales de 2023 y principios de 2025. La firma Visuar, por ejemplo, que fabrica electrodomésticos en Cañuelas, mencionó que aunque el mercado creció un poco en 2024, casi toda esa expansión fue para los productos importados, dejando a la industria local en un lugar más difícil.
En mayo de 2022, Whirlpool inauguró una planta en Pilar para producir lavarropas con la idea de competir en el mercado interno y externo. Sin embargo, en los últimos días anunció que cerrará esa planta, despidiendo a 220 trabajadores. La razón: no pudieron mantener la competitividad frente a la avalancha de productos importados, especialmente de China, que terminaron desplazando la producción local.
¿Qué sigue para el sector? 🔍
Expertos en economía advierten que hay que analizar bien la situación. La apertura al comercio trae beneficios, como precios más bajos para los consumidores, pero también tiene un costo: menos producción nacional y menos empleo. La clave está en encontrar un equilibrio que permita fortalecer la industria local sin perder competitividad frente a las importaciones.
Por ahora, la realidad muestra que muchas fábricas están cerrando o reduciendo su tamaño, y empleados que pierden sus trabajos. La decisión de seguir incentivando las importaciones o proteger la producción nacional será uno de los debates más importantes en los próximos meses.
¿Qué nos deja esta historia?
La historia de Whirlpool y otros fabricantes en Argentina refleja un cambio en el modelo económico. La apertura comercial trae ventajas para quienes quieren comprar barato, pero también plantea desafíos para quienes trabajan en la industria local. La pregunta será cómo equilibrar estos intereses y qué rumbo tomará el sector en los próximos años.




