Un mago con calma y mucha magia en el alma 🧙‍♂️

Agustín Aristarán, conocido como Rada, es alguien que llega a los lugares con una tranquilidad que contrasta con su éxito actual. Es de esos que no hacen ruido al entrar, que abren la puerta para que pases primero y te ofrecen agua antes de sentarse. Su carácter calmado y su forma de ser, que muchos asocian con las características de Virgo, parecen esconder un espíritu que no se detiene, a pesar de su vida que avanza a toda velocidad.

Una infancia llena de magia y adaptación ✨

Nacido en Bahía Blanca en una familia trabajadora, Rada tuvo una infancia en la que aprendió a adaptarse y a observar. Pasó mucho tiempo en la carpintería de su abuelo, rodeado de historias y personajes que lo fascinaban. Desde pequeño, empezó a tocar en bandas infantiles, donde la música era más un juego que una disciplina. La magia, ese regalo que le llegó por error cuando papá Noel confundió su regalo, fue el comienzo de todo para él.

Con solo seis años, empezó a jugar con trucos, a investigar y a tomar clases en disciplinas como teatro, danza, canto y malabares, porque en Bahía Blanca no había una escuela formal de magia. Pero esa pasión por sorprender a la gente lo acompañó siempre. A los 12 años, ya hacía magia en la calle, en semáforos y esquinas, aprendiendo en cada acto y en cada interacción.

El salto a Buenos Aires y la construcción de su camino 🎭

A los 19 años, cansado de Bahía Blanca, decidió mudarse a Buenos Aires. Con un bolso lleno de trucos, algunos ahorros y muchas ganas, empezó a vivir en una pensión en Palermo, compartiendo con otros artistas. Aunque tuvo la oportunidad de estudiar comedia musical, nunca empezó esas clases, porque el escenario lo llamaba más fuerte.

Su talento lo llevó a participar en diversos proyectos, siendo parte de obras como Aguante el circo en Villa Carlos Paz, donde conoció a Noelia, la mamá de su hija Bianca. Pero fue gracias a una serie de encuentros casuales, como la vista de Virginia Da Cunha y la recomendación de Jorge Guinzburg, que su carrera empezó a despegar en serio. Desde entonces, no dejó de actuar en teatro, televisión, música y humor.

Las redes sociales y el éxito digital 📱

Antes de que la palabra influencer existiera, Rada ya entendía cómo conectar con la gente a través de las cámaras. Comenzó grabando videos caseros junto a su hija y su pareja Fernanda Metilli, creando escenas divertidas y personajes que rápidamente conquistaron a millones de seguidores. Sin embargo, la exposición y el ritmo de trabajo empezaron a pasarle factura.

El cuerpo dice basta y el aprendizaje de los límites 💪🧘‍♂️

En uno de los momentos más complicados de su carrera, sufrió ataques de pánico que lo llevaron a bajarse de escena en un espectáculo. Este episodio lo llevó a tomar terapia y a replantearse su forma de vivir y trabajar. Hoy, Rada reconoce que el éxito no se trata solo de correr tras cada oportunidad, sino de aprender a frenar, poner límites y disfrutar también de los momentos simples, como un asado con amigos o un día con su hija.

La búsqueda constante y la transformación 🎬

Lo que nunca dejó de lado fue su necesidad de reinventarse. Después de triunfar en la magia y el humor, se metió de lleno en el teatro musical, interpretando personajes como Aladdín, Matilda, School of Rock y Willy Wonka. La llegada a ese papel fue especialmente importante, porque le permitió explorar nuevas facetas y desafiarse a sí mismo.

Su entusiasmo por ser Willy Wonka es genuino. Aunque sabe que deberá despegarse del personaje que popularizó Johnny Depp, busca crear una versión propia, con energía infantil y un toque oscuro, que mantiene en equilibrio con su estilo y esencia.

De sueños juveniles a la realidad 🎯

Su historia empezó con una carta a Mario Pergolini, soñando con trabajar con él. Décadas después, esa misma conexión se hizo realidad: Pergolini lo invitó a acompañarlo en la televisión y a ser conductor. Para Rada, actuar significa ser todo al mismo tiempo: mago, músico, actor y conductor, sin encerrarse en una sola faceta.

Un mensaje final: seguir maravillándose 🌟

Hoy, Agustín Rada se siente pleno. Está feliz con su vida, con su familia y con sus proyectos. Aunque su rutina sigue llena de desafíos y novedades, no pierde esa chispa de asombro que lo caracteriza. Para él, la magia más difícil no es desaparecer cosas, sino seguir disfrutando del juego, incluso cuando el sueño ya se cumplió. Porque en su vida, el verdadero truco está en no dejar de sorprenderse.