En un día lleno de emociones, Esequiel Barco regresó a Villa Domínico, el lugar donde empezó su historia en el fútbol. El futbolista, que actualmente juega en Spartak Moscú, visitó el predio donde pasó buena parte de su adolescencia y dejó en claro qué es lo que más desea: volver a jugar en Independiente.
La visita a Villa Domínico no fue solo un paseo por sus recuerdos, sino también un momento cargado de simbolismo. Barco estuvo presente en la inauguración de la nueva cancha de césped sintético, que ahora lleva su nombre. La cancha fue una promesa que, durante años, parecía difícil de cumplir. Cuando fue transferido a Atlanta United en 2018, el jugador donó parte del dinero que recibió para ayudar a construir canchas en su club formador. Sin embargo, por gestiones de la dirigencia en ese entonces, las obras nunca se concretaron y eso generó un conflicto legal que se extendió por varios años.
La situación comenzó a cambiar con la llegada de una nueva dirigencia en Independiente. Gracias a un acuerdo rápido, Barco y el club lograron destrabar el conflicto y dar inicio a la construcción de la cancha, que ahora lleva su nombre. Él mismo contó lo importante que fue para él poder solucionar esta deuda pendiente y volver a pisar el predio donde empezó a forjar su carrera.
“Estoy muy feliz de estar de vuelta en Villa Domínico. Pasé mucho tiempo en la pensión, hice las Inferiores acá. Volver es muy satisfactorio”, expresó emocionado. Además, recordó que en su momento, antes de partir hacia Estados Unidos, había donado parte del dinero para la construcción de estas instalaciones, pero nunca se llevaron a cabo. “Nunca llamaron desde Independiente para solucionar esto y eso me dolió mucho, porque llevo al club en el corazón”, confesó.
Pero Barco no solo vino a recordar el pasado. También dejó en claro qué es lo que quiere para su futuro. La dirigencia del club está en negociaciones con Spartak Moscú para conseguir un préstamo y que pueda regresar a jugar en Avellaneda. Y él, sin vueltas, expresó su deseo.
“Quiero jugar en Independiente. Es mi club, nací acá, hice las Inferiores y tengo muchos recuerdos lindos. Salimos campeones y quiero volver a vestir esa camiseta”, afirmó con convicción. La pasión por la camiseta roja está intacta, y su vínculo con el club sigue firme, incluso desde la distancia.
A lo largo de los años, Barco nunca perdió la conexión con Independiente. Desde Rusia, sigue atento a los partidos, aunque la diferencia horaria hace que tenga que ajustarse. “Cada vez que puedo miro los partidos del Rojo. Es lindo seguir a Independiente, hablo con algunos jugadores y siempre estoy pendiente”, contó.
Uno de los momentos más destacados en su carrera fue en 2017, cuando convirtió un penal en el Maracaná y ayudó a que Independiente lograra la Copa Sudamericana. Ese momento quedó marcado en su memoria y en la de todos los hinchas. “Ese fue el momento más lindo de mi carrera. Poder darle un título a Independiente fue increíble”, recordó con una sonrisa.
El cariño de los hinchas también dejó huella en él. “Siempre me demostraron mucho cariño y eso lo llevo en el corazón. Por eso, quiero volver para poder jugar en el club que tanto amo”, afirmó.
La visita a Villa Domínico fue mucho más que un simple paseo. Fue un reencuentro con sus raíces y un adelanto de lo que podría venir. La cancha que lleva su nombre es un símbolo de su historia y sus sueños. Ahora, solo falta que las negociaciones entre Independiente y Spartak Moscú lleguen a buen puerto. La esperanza de verlo con la camiseta roja, otra vez, está cada vez más cerca.




