Una montaña de deuda que se acerca

En junio, el Ministerio de Economía de Argentina tendrá que hacer frente a un vencimiento de deuda en pesos que alcanza los 28,1 billones de pesos. De ese total, más de 23,6 billones están en manos de inversores privados, lo que lo convierte en uno de los mayores desafíos en los próximos meses. Este compromiso forma parte de los pagos más importantes que enfrentará el país en los próximos 18 meses, y la forma en que se gestione será clave para la estabilidad económica.

¿Qué parte ya está cubierta?

Por suerte, el Banco Central y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) ya tienen en su poder unos 4,5 billones de pesos, por lo que se espera que puedan hacer el rollover, es decir, renovar esos vencimientos sin mayor problema. Sin embargo, el verdadero reto está en los otros compromisos, aquellos que aún no tienen asegurada su renovación.

Fechas clave y cifras alarmantes 📅

El cronograma indica que la primera licitación para renovar deuda será el 10 de junio, y la segunda, en 24 de junio. Si solo consideramos la parte que corresponde a los inversores privados, el mes de junio será el período con la mayor cantidad de vencimientos, y se espera que esta tendencia se mantenga hasta al menos octubre de 2027.

Para entender cuán importante es esto, basta con decir que, en comparación con 2026, los vencimientos en 2027 bajan considerablemente, especialmente en julio y octubre, donde por el momento no hay compromisos en moneda local. Sin embargo, en otros meses, las cifras son realmente altas: en agosto, los vencimientos alcanzarán los 14,4 billones de pesos, y en diciembre, se esperan unos 13,7 billones. En promedio, en 2027, cada mes vencerán aproximadamente 3,2 billones de pesos.

¿Qué dicen los expertos? 🔍

El secretario de Finanzas, Federico Furiase, ha señalado que hay un esfuerzo por extender los vencimientos y reducir el riesgo de incumplimiento. En redes sociales, destacó que las tasas en pesos han bajado, las reservas del Banco Central en pesos han aumentado y que la relación deuda/PBI se mantiene estable.

Fernando Corvaro, CEO de Pampa Capital, resaltó la importancia de estos movimientos, especialmente por cómo se han logrado estirar los plazos y limpiar los vencimientos en pesos antes de las elecciones. Para él, el hecho de que en julio y noviembre de 2027 no haya vencimientos en moneda local es un dato clave, ya que ayuda a reducir la incertidumbre para el país en momentos políticos delicados.

¿Un arma de doble filo? ⚠️

Aunque extender los plazos de vencimiento ayuda a que la deuda sea más manejable y reduce el riesgo de incumplimiento, también hay un lado oscuro. El Gobierno está tomando pesos en el mercado para pagar deuda en dólares, lo que puede complicar la economía a largo plazo. Economistas advierten que, por tener plazos más cortos en pesos y más largos en dólares, el Estado necesita ampliar aún más su horizonte de vencimientos para evitar quedarse sin opciones en el futuro.

Además, ya están colocando deuda en pesos con vencimiento en 2028, lo que indica que planean seguir extendiendo los plazos. Pero esto trae una pregunta: ¿hasta cuándo puede seguir así sin generar nuevos problemas?

Un panorama de vencimientos en aumento 📈

En los próximos meses, los vencimientos en pesos para privados variarán bastante: en julio serán unos 7,8 billones de pesos, en agosto subirán a 14,4 billones, y en diciembre alcanzarán los 13,7 billones. La cantidad total en 2027, en promedio, será mucho menor mes a mes, pero aún así, el desafío de gestionar estos pagos sigue siendo fuerte.

¿Qué dicen los economistas? 💬

El Gobierno ha estado manteniendo un nivel alto de rollover, es decir, renovando más del 100% de lo que vence, para mantener la liquidez en el mercado. Sin embargo, algunos expertos creen que esto puede estar afectando a otros sectores, especialmente al sector privado. Fernando Marengo, de BlackTORO, sugirió que sería mejor reducir el rollover y dejar que los bancos tengan más pesos para otorgar créditos, lo que ayudaría a dinamizar la economía y a que más personas puedan acceder a financiamiento.

La idea sería que, si el Estado deja de tomar tantos pesos en la vía de la renovación de deuda, esos fondos podrían usarse para que los bancos otorguen más créditos y, así, estimular la economía local.

¿Y qué pasa con la economía real?

En un contexto donde las tasas de interés son bajas (alrededor del 20%) y hay mucha liquidez, algunos economistas creen que sería bueno que el Estado modere su rollover y deje que el mercado funcione más libremente. Esto, además, ayudaría a que el sector privado tenga más acceso a créditos y pueda crecer más, en lugar de que la economía esté tan enfocada en la deuda pública.

En definitiva, el país enfrenta un desafío grande en los próximos meses: gestionar los vencimientos de deuda sin que eso termine afectando la economía de manera negativa. La forma en que se maneje este proceso será clave para definir si Argentina puede mantener cierta estabilidad o si tendrá que sortear más obstáculos en su camino.