Una historia que empezó como una victoria y terminó en un escándalo
Lo que parecía ser una simple recuperación de tierras en San Luis terminó transformándose en un problema político que involucra a funcionarios, jueces y hasta ex gobernadores. Todo gira en torno a un campo llamado El Caburé, de casi 2000 hectáreas, que la provincia recuperó en febrero de 2024 y que ahora está en el centro de una polémica que tiene a toda la política local hablando.
¿Cómo empezó todo?
La historia de El Caburé arranca en 2009, cuando el ex gobernador Alberto Rodríguez Saá decidió adjudicar el campo a una empresa para un proyecto de producción de embriones de caballos de polo, a cambio de un canon para la provincia. Pero en 2017, esa misma gestión resolvió rescindir el contrato, alegando incumplimiento por parte de la firma y ordenando que la tierra volviera al Estado.
Luego de varias idas y vueltas legales, en 2022 la justicia rechazó un recurso de la empresa y, tras las elecciones de 2023, el actual gobierno de Claudio Poggi, que contó con el apoyo de Adolfo Rodríguez Saá, tomó control del campo en febrero de 2024. La sorpresa vino cuando, al ingresar, encontraron que había unas 1800 hectáreas sembradas con maíz.
Un conflicto que explotó en plena cosecha 🌽🚧
El problema empezó cuando los funcionarios quisieron cosechar ese maíz. Pero no tenían fondos para pagar a un cosechador, así que encargaron esa tarea a un productor rural llamado Francisco Anselmi, quien aceptó no cobrar en dinero, sino con parte del grano cosechado: hasta 750 kilos por hectárea.
El contrato se firmó con un borrador y, según relata Anselmi, él cosechó unas 1438 hectáreas, retirando en total 914 toneladas. Pero, en promedio, la cosecha fue mucho menor a lo pactado, con unos 635 kilos por hectárea, dejando a Anselmi con pérdidas y una sensación de frustración: «Nunca pensé que el maíz estaría tan mal. Perdí yo», dice.
¿Qué ocurrió después?
Mientras Anselmi cumplía con su trabajo, en la justicia se empezó a investigar. La Fiscalía de San Luis tomó en serio su relato y encontró pruebas, como videos y chats de WhatsApp, que muestran la intención de cosechar el maíz y los acuerdos entre los funcionarios y el productor.
El problema es que, según la ley, el Estado debía cuidar ese patrimonio, y si no lo hizo, podrían estar ante un delito. Por eso, los funcionarios responsables, incluido el ex director de Legalidad y Ética Pública, Darío Oviedo Helfenberger, ahora acusado, están siendo juzgados por administración fraudulenta, peculado e incumplimiento de deberes.
¿Qué pasa con los responsables?
Oviedo, que en su momento también estuvo involucrado en una causa judicial relacionada con un campo en otra zona, asegura que solo cumplía órdenes y que no fue responsable directo. La defensa también argumenta que no fiscalizó la cosecha y que su rol era solo de observador ante las órdenes de sus superiores.
Por su parte, Ricardo Bazla, quien en ese momento era secretario de Ética Pública, renunció a su cargo. Oviedo también dejó su puesto antes de que la causa avanzara. La justicia todavía no ha definido si los responsables irán a juicio, pero el proceso sigue en marcha y podría extenderse hasta después de las próximas elecciones.
El impacto político y las repercusiones
El caso del campo El Caburé no solo es un problema judicial, sino también político. La controversia llegó a las reuniones de gabinete y generó críticas internas. Además, la figura del ex gobernador Adolfo Rodríguez Saá, que en su momento fue aliado de Poggi, ahora empieza a mostrar diferencias y hacer declaraciones públicas sobre el tema.
En medio de todo esto, el gobierno de San Luis enfrenta un escenario complicado: la recuperación de un territorio que terminó en un escándalo que involucra errores administrativos, conflictos políticos y un fuerte debate sobre la gestión pública y la responsabilidad en el manejo de los recursos estatales.
¿Qué sigue?
Por ahora, la justicia tiene unos meses para decidir si lleva el caso a juicio o lo archiva. La historia del campo El Caburé todavía no está cerrada, pero ya dejó en claro que, incluso en la política local, los errores del pasado pueden volver como un boomerang y generar conflictos que complican la gestión y la imagen de quienes están en el poder.
Mientras tanto, en San Luis, la atención está puesta en cómo se resolverá este quilombo y qué lecciones dejará para el futuro en la administración pública.




