Un expediente que pasa desapercibido pero podría ser clave

Mientras en Argentina todos hablan de los casos de corrupción y enriquecimiento ilícito vinculados a Manuel Adorni y su familia, hay una investigación que casi no aparece en los medios ni en las charlas públicas. Es como una sombra que avanza en silencio, pero que podría poner en jaque al jefe de Gabinete y a su esposa, Bettina Angeletti.

¿De qué se trata esta causa silente?

El foco está en una firma creada por Angeletti en 2024, justo cuando su esposo empezaba a escalar en la política y en el mundo empresarial. La empresa se llama +Be y se dedica al coaching ontológico. Aunque en su página web dice que solo tuvo tres clientes, todos ellos con vínculos con el Estado, lo que despierta sospechas sobre posibles irregularidades.

Además, la justicia ya tiene en su poder documentación que demuestra que estas empresas le pagaron a +Be por distintos servicios. Esto no sería un delito en sí mismo, siempre y cuando esas transacciones no hayan sido en cantidades millonarias que puedan interpretarse como favores o sobornos a cambio de beneficios.

¿Quiénes son los clientes de +Be?

El primer cliente importante es Grupo Datco, una compañía que creció rápidamente tras la llegada de Javier Milei al poder. Datco se dedica a vender tecnología para solucionar problemas cibernéticos y trabaja con el Banco Central, AYSA y la Sociedad Operadora Ferroviaria, entre otros. La justicia ya sabe que esta firma contrató a +Be para que ayudara a detectar líderes con potencial dentro de su plantilla, en una tarea de coaching.

El contrato, firmado en diciembre de 2024, fue por unos 4 millones de pesos. La firma de Angeletti cobró en dos facturas, una por 2 millones y otra por poco más. Pero también hubo un segundo trabajo que fue cancelado, y en ese caso, +Be cobró una suma menor, unos 1.8 millones de pesos.

¿Y qué pasa con la naviera National Shipping?

Este es otro de los clientes de +Be. La naviera, que tiene más de 30 años en el mercado, trabaja para YPF y también contrató los servicios de la firma de Bettina Angeletti en varias ocasiones. En total, la empresa pagó unos 6.3 millones de pesos a +Be en diferentes períodos, siempre antes de que Adorni asumiera sus cargos públicos.

Lo interesante es que la firma de Angeletti nunca fue registrada formalmente como tal. Aunque patentó el nombre, las facturas muestran que la beneficiaria final es ella misma. Esto podría dar pie a sospechas sobre si esas contrataciones tuvieron alguna finalidad irregular.

El tercer contrato y la posible licitación de Tecnópolis

El último vínculo importante es con Grupo Foggia, una empresa creada por Mara Gorini, quien hoy trabaja en la Secretaría General de la Presidencia. Esta firma participó en la licitación por la privatización del predio Tecnópolis, una operación que aún no tiene un ganador claro y que también fue promovida por Adorni.

El contrato con Grupo Foggia, que también figura como cliente de Angeletti, aún no se hizo público, pero la justicia ya está investigando cuánto dinero se movió en esa operación.

¿Por qué estas contrataciones generan sospechas?

Lo que llama la atención es que todos estos pagos -por servicios de coaching, capacitación y asesorías- fueron realizados por empresas que tienen vínculos con el Estado o que trabajan en licitaciones públicas. La pregunta que surge es si estos contratos fueron utilizados para facilitar tratos preferenciales o para beneficiar a ciertas firmas, lo cual podría constituir delitos como cohecho o negociaciones incompatibles con la función pública.

Por ahora, los fiscales y el juez Ariel Lijo trabajan en los detalles más delicados de la causa. La justicia también revisa cómo Bettina Angeletti pudo pagar la casa en un country de lujo, que aparece a nombre de ella en los registros, pero que en realidad fue comprada con un pago en efectivo y una hipoteca.

¿Qué puede venir después? 🤔

La investigación está en marcha y, aunque no haya aún una sentencia, el simple hecho de que estas contrataciones hayan sido detectadas puede complicar a los Adorni. La causa +Be sigue su curso, con pruebas que podrían terminar revelando conexiones irregulares entre la política, las empresas y los negocios del Estado.

Como en una catarata, el proceso judicial avanza sin prisa, pero sin pausa, y lo que está en juego es la transparencia y la honestidad en el manejo de recursos públicos y privados. La justicia está poniendo en claro que, en estos casos, nada pasa desapercibido para los ojos atentos.