Una rivalidad legendaria en el cine y la política argentina

Hace 81 años, en 1945, se estrenó La cabalgata del circo, una película que hoy todavía es recordada por más que solo por su historia en pantalla. Pero, detrás de las cámaras, ocurrió algo que quedó en la historia como uno de los enfrentamientos más famosos del cine argentino: la supuesta pelea entre Libertad Lamarque y Eva Duarte, quien más tarde sería la esposa de Juan Domingo Perón.

¿Una pelea en el set o solo un malentendido?

Según la leyenda, Lamarque —una de las estrellas más importantes del cine argentino de entonces— y Eva Duarte, en ese entonces una joven con poca experiencia en la pantalla grande, tuvieron un conflicto que terminó con un cachetazo de Lamarque a Duarte. Pero, ¿fue realmente así? La propia Lamarque, en una autobiografía escrita hace 40 años, negó que hubiese golpeado a Eva. Ella misma aseguró que no hubo tal cachetada, aunque admitió que le molestó mucho la actitud de Duarte en el set.

El episodio habría ocurrido en el estudio San Miguel, en un momento en que Lamarque ya era una figura consolidada y Duarte todavía comenzaba a dar sus primeros pasos en el cine. La tensión se habría iniciado cuando Lamarque, cansada por la impuntualidad de Eva, le habría hecho una ironía en forma de saludo al llegar al set. La escena, que quedó registrada en la historia, se convirtió en símbolo de una rivalidad que parecía ir más allá de la pantalla.

¿Por qué se peleaban?

El conflicto no solo fue por las horas de filmación. Algunos rumores sugieren que la disputa empezó cuando Eva Duarte, que en ese momento ya estaba en pareja con Juan Domingo Perón, se sentó en la silla que Lamarque usaba en el set o que simplemente descolocó a la actriz en medio del rodaje. Además, Lamarque habría notado que el vestuario destinado a Duarte no era el más adecuado y pidió que le cambiaran el diseño, en un intento por mantener su estatus y profesionalismo.

Una historia que va más allá del cine

Lo interesante es que, en ese entonces, la relación entre el cine y la política en Argentina ya estaban entrelazadas. Eva Duarte, que todavía no era la Primera Dama, visitaba frecuentemente la Casa Rosada para atender a las necesidades de la gente humilde, y eso podía generar cierto resentimiento o celos entre las figuras del espectáculo.

Lo que sí se sabe con certeza es que, tras ese episodio, Lamarque sintió que su carrera en Argentina empezó a verse afectada. La actriz comenzó a ser excluida de algunos proyectos y su presencia en el cine local se redujo. Por eso, decidió emprender una gira por Latinoamérica, visitando países como Cuba, y eventualmente, se exilió en México, donde continuó con su carrera artística y logró seguir triunfando.

¿Una simple rivalidad o algo más?

Esta historia, que parece sacada de una telenovela, refleja en parte la tensión que existía en ese momento entre diferentes sectores de la sociedad argentina. La rivalidad entre Lamarque y Duarte no solo fue un enfrentamiento personal, sino que también representó la grieta entre las clases sociales y las diferentes visiones del país que empezaban a definirse en esa época.

Hoy, la historia se mantiene como un ejemplo de cómo las peleas en el mundo del espectáculo y la política pueden quedar en la memoria colectiva, incluso si algunos detalles, como el famoso cachetazo, terminan siendo solo parte de la leyenda.