¿Qué pasó con el petróleo y por qué nos importa?

En marzo, el mundo vio cómo la oferta de petróleo cayó en más de 10 millones de barriles diarios, una cifra gigante que afectó a todos. El cierre del Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el crudo, generó un impacto que todavía se siente en cada rincón del planeta. Pero, ¿qué significa esto para vos y para la economía en general?

¿Por qué bajó la oferta de petróleo?

La causa principal fue el cierre del Estrecho de Ormuz, una zona estratégica por donde pasa cerca del 80% del petróleo que llega a Asia y casi el 20% del comercio mundial de gas natural licuado (GNL). Este bloqueo afectó a países como China, India y Japón, que dependen mucho del petróleo que atraviesa esa zona. Además, Estados Unidos también tomó medidas que complicaron aún más el tránsito, bloqueando puertos y generando un doble efecto de cierre en el mercado.

Como resultado, la oferta global de petróleo se redujo, haciendo que los precios subieran. El crudo Brent, uno de los principales indicadores, alcanzó máximos desde el inicio de la guerra en Ucrania. Esto hizo que los precios de la energía se dispararan y, en consecuencia, la inflación global comenzó a aumentar.

¿Qué dicen los expertos?

El analista Rafael Aguilar señala que, hasta ahora, las principales consecuencias del cierre en el Estrecho de Ormuz se ven en la inflación, más que en la economía en sí. La energía se volvió más cara, lo que elevó los precios en general, aunque la inflación núcleo (que excluye precios volátiles como energía y alimentos) se mantuvo relativamente estable, por lo que los bancos centrales no reaccionaron de inmediato.

Por su parte, Marcelo Elizondo explica que ya estamos viviendo las consecuencias, y que esto funciona como un “doble cierre”: por un lado, Irán presiona sobre el tráfico marítimo, y por otro, Estados Unidos bloquea puertos. Esto afecta especialmente a países como India, China y Japón, que dependen mucho del petróleo y gas del Golfo, llevando a un reacomodamiento de las cadenas de suministro y alianzas políticas.

El efecto en la economía mundial y en los precios

La subida de precios no solo quedó en los mercados internacionales. En Estados Unidos, por ejemplo, el precio de la nafta superó los u$s4,50 por galón, alcanzando niveles que no se veían desde 2022. Esto presiona la inflación y también el bolsillo de los consumidores. La Casa Blanca prometió bajar los precios, pero la realidad es que el aumento en el costo de los combustibles ya afecta el humor político y las decisiones económicas del país.

En Europa, el Banco Central Europeo ya advirtió que los precios de la energía seguirán elevados en el corto plazo, manteniendo la inflación por encima del 2%. En Asia, la dependencia del Golfo y las rutas marítimas hace que el impacto sea aún más fuerte. Países como China, India y Japón están buscando alternativas, incluso en Argentina, para no depender tanto de esa zona.

¿Qué pasa con los sectores económicos?

El aumento del petróleo favoreció a las empresas del sector energético. Desde el inicio del conflicto, las principales petroleras subieron en bolsa un 12%. Compañías como TotalEnergies, Exxon, Chevron y Shell lograron ganancias importantes, con subas que llegaron a más del 37% en algunos casos. Sin embargo, el mercado empezó a ajustar esas expectativas en marzo, bajando un poco las proyecciones para el resto del año.

Por otro lado, las empresas de defensa también vieron un impulso, ya que el conflicto incrementó la demanda de armas y sistemas militares. Pero ese crecimiento fue más bien momentáneo. Algunas firmas como Lockheed Martin, que recibió un contrato de casi 5 mil millones de dólares, tuvieron que afrontar sobrecostos y retrasos en la producción, lo que afectó sus acciones y balances.

El golpe más duro: el transporte aéreo ✈️🚫

El sector más afectado fue el transporte aéreo. Como el combustible (jet fuel) representa una gran parte de sus gastos, el aumento en los precios impactó directamente en las aerolíneas. En marzo, las compañías de EE.UU. gastaron más de u$s5.000 millones solo en combustible, un 31% más que en febrero. Muchas tuvieron que subir tarifas, cancelar vuelos y reducir rutas para intentar hacer frente a los costos.

El caso más extremo fue Spirit Airlines, que se vio obligada a cerrar operaciones tras un aumento de costos de 100 millones de dólares. La bolsa reflejó esto, con caídas en el valor de muchas aerolíneas, salvo algunas excepciones como Delta, que logró mantener cierta estabilidad gracias a una mayor capacidad de trasladar los costos a los pasajeros y a una demanda todavía fuerte.

¿Y ahora qué? ¿Qué puede pasar más adelante?

Los expertos coinciden en que, aunque la tensión en Ormuz pueda ceder en algún momento, las secuelas dejarán huellas. La capacidad productiva, logística y de transporte del petróleo quedó afectada, y eso puede hacer que los precios sigan siendo altos por un buen tiempo. La economía global, en definitiva, pasa a seguir de cerca barcos, puertos, futuros de crudo y movimientos políticos que marcan el ritmo de la energía y, en consecuencia, la inflación y los precios en todos lados.