Un desafío que parecía fácil, pero terminó en drama
El partido de Rosario Central en Río Cuarto fue todo menos tranquilo. La misión era clara: ganar a Estudiantes y asegurarse un lugar en los octavos de final de la competencia. Pero lo que prometía ser un trámite sencillo se convirtió en un partido lleno de nervios, errores y decisiones polémicas.
Arranque prometedor y un gol tempranero 🚀
Desde los primeros minutos, Central mostró que quería llevarse la victoria. Con la estrategia de rotar jugadores para cuidar a algunos titulares, el equipo cordobés salió con ganas. Y a los cinco minutos, la alegría llegó con un gol de Enzo Copetti, que aprovechó un centro preciso de Julián Fernández. La hinchada del Canalla ya soñaba con una clasificación rápida.
La entrada de Di María y la reacción del local ✨
La entrada de Ángel Di María a los 34 minutos le dio otro ritmo al equipo. El exjugador de la selección argentina mostró su calidad y participó en el segundo gol, anotado por Julián Fernández tras una asistencia del mismo Di María. Sin embargo, la alegría duró poco. Estudiantes no se quedó atrás y logró descontar con un tiro libre de Mauro Valiente, poniendo en alerta a todos.
Errores y decisiones polémicas que complicaron todo 🟥
El partido se puso difícil cuando Central empezó a cometer errores defensivos que le costaron caro. Pero la verdadera polémica llegó en la segunda mitad. Cuando parecía que Estudiantes se venía arriba, Juan Antonini cometió una falta dura en la espalda de Di María. La tarjeta amarilla inicialmente parecía suficiente, pero tras revisar el VAR, el árbitro decidió expulsar a Antonini, dejando a Estudiantes con diez jugadores.
La expulsión cambió el rumbo del partido. Pero la cosa no quedó ahí. Solo cinco minutos después, Gonzalo Maffini también vio la tarjeta roja, dejando a Estudiantes con nueve jugadores. La tensión creció en el estadio y en la hinchada, que sufrió y celebró a la vez, sabiendo que la clasificación no estaba todavía asegurada.
El final feliz y el pase a octavos 🎉
Con dos jugadores menos, Estudiantes intentó resistir, pero Central supo mantener la calma y defender su ventaja. Finalmente, el árbitro dio el pitazo final y Rosario Central pudo respirar tranquilo. La clasificación a los octavos de final fue un hecho, pero la noche dejó claro que en el fútbol, nada está garantizado hasta que suena el silbato final.
¿Qué sigue para Central?
Ahora, el equipo de Rosario tiene que prepararse para la siguiente fase, donde cada error puede costar caro. Pero, por ahora, lo importante es que lograron cumplir el objetivo, a pesar de las complicaciones y las decisiones polémicas que marcaron el partido. La hinchada celebra, y el plantel seguramente tendrá mucho para analizar después de esta noche cargada de emociones.




