¿Se está consumiendo más o menos? La historia real detrás de las cifras
En marzo, la imagen oficial parece decir que el consumo privado en Argentina dio un pequeño salto, creciendo un 0,7% respecto al mes anterior, según la Universidad de Palermo. Pero cuidado, porque si miramos en perspectiva anual, la historia cambia: en ese mismo período, el consumo cayó un 2,6%. Además, en los primeros tres meses del año, la baja fue del 2,2% comparado con el mismo período de 2025. ¿Qué significa esto? Aunque algunos dicen que estamos en récord de consumo, en realidad, los números muestran un panorama más complejo.
¿De qué se está consumiendo? Los grandes protagonistas
Desde el Gobierno y algunos economistas aseguran que estamos en un momento de récord en consumo. Pero si miramos los detalles, la historia es otra: la verdadera fuerza detrás de estos números proviene principalmente del turismo, la venta de autos y motos, y los viajes. Estos rubros aumentaron entre un 40% y un 60% en los primeros meses tras la recuperación económica, y captaron buena parte del gasto de las familias.
Por ejemplo, las ventas de motos crecieron un impresionante 55,4% interanual en marzo, mientras que el mercado inmobiliario mostró señales de recuperación, con un aumento del 17,8% en las escrituras respecto a marzo del año pasado y más del doble respecto al mes anterior. Sin embargo, otros sectores, como el consumo masivo en supermercados o la compra de carne vacuna, muestran debilidad. La carne, por ejemplo, cayó casi un 10% en febrero en comparación con 2025.
¿Qué pasa con el bolsillo de las familias? 💰
Una de las claves para entender el panorama es el salario. Los ingresos reales de los trabajadores, tanto del sector público como del privado, disminuyeron un 4,33% entre septiembre y febrero, según datos oficiales. Desde que asumió Javier Milei como presidente, la caída fue aún mayor, alcanzando casi un 9%. Los empleados públicos fueron los más afectados, con una pérdida de más del 18% en sus salarios reales.
Este descenso en los ingresos hace que el dinero disponible para gastar sea cada vez menor. En marzo, se espera que los ingresos hayan bajado aún más, porque los precios subieron un 3,4% ese mes y los gastos fijos aumentaron un 5,1%. Esto significa que, en realidad, la plata que le queda a la gente para gastar se reduce, afectando especialmente al consumo cotidiano.
¿Y qué pasa con el crédito y la morosidad? 🚗💳
El crédito a las familias también se estancó. A pesar de que las tasas de interés están en niveles negativos, los préstamos no repuntaron, lo que limita las compras de bienes durables como autos y motos. Además, la morosidad en los hogares sigue en aumento: en febrero, subió al 11,2%, un nivel que no se veía desde principios de los 2000. Esto indica que más familias están en dificultades para pagar sus deudas, y la situación no parece mejorar a corto plazo.
Por otro lado, las empresas, especialmente las pymes, enfrentan problemas similares, aunque en menor medida. La economía en general muestra signos de fragilidad, con ingresos en baja y una inflación que complica aún más las cosas.
El turismo y el futuro: ¿Qué esperar?
Un dato interesante es el movimiento del turismo internacional. En febrero, entraron al país unos 1.3 millones de visitantes menos que en el mismo mes del año pasado, una caída del 10,6%. Pero, por otro lado, el turismo receptivo (el que llega al país) creció un 8%. Esto muestra que, aunque hay menos turistas que salen del país, quienes vienen todavía generan cierto impulso en algunos rubros.
¿Qué se puede esperar en los próximos meses? Los analistas dicen que el consumo de bienes durables, como autos y motos, tendrá meses clave para definir si el año será de recuperación o de estancamiento. Por ahora, el consumo masivo, como las compras diarias en supermercados, sigue débil y con signos de seguir así.
En resumen: ¿Estamos bien o mal?
La realidad es que, aunque algunos números oficiales parecen mostrar una recuperación en ciertos sectores, la mayoría de los indicadores muestran que las familias están con menos plata, enfrentando una inflación alta, salarios en caída y una morosidad en aumento. Todo esto mantiene al consumo en un estado de incertidumbre, con un futuro que todavía no termina de definirse.
Por ahora, la clave será ver si los ingresos pueden mejorar y si el crédito vuelve a activar el gasto. Hasta entonces, la historia del consumo en Argentina sigue siendo una de altibajos, con algunos sectores que tiran para adelante y otros que todavía enfrentan una dura batalla.




