Reforma en la protección de los glaciares y el impacto en la minería

En la madrugada del jueves, la Cámara de Diputados aprobó una nueva versión de la Ley de Glaciares, que busca redefinir cómo se protegen estos enormes reservorios de agua en Argentina. La reforma genera un debate importante, ya que otorga más poder a las provincias para decidir sobre la explotación minera en zonas que antes estaban estrictamente protegidas.

¿Qué cambios trae la nueva ley? 🤔

La ley original, sancionada en 2010, tenía como objetivo proteger a los glaciares y zonas periglaciales —es decir, los suelos congelados que funcionan como reguladores del agua— como reservas estratégicas para el país. Sin embargo, con los cambios, ahora la protección se enfoca solo en aquellos glaciares que cumplen con una función hídrica efectiva. Es decir, si un glaciar no aporta directamente al recurso hídrico, podría quedar fuera de la protección.

Además, la reforma permite a las provincias decidir si las áreas destinadas a la minería o extracción de hidrocarburos en zonas periglaciales afectan o no el recurso hídrico. Es decir, la autoridad ahora recae en los gobernadores, quienes tendrán la potestad de evaluar si esas actividades aportan al recurso o no.

¿Qué actividades siguen prohibidas? 🚫

A pesar de los cambios, permanecen prohibidas en las áreas protegidas la exploración y explotación minera, la construcción de industrias, la dispersión de contaminantes y obras que puedan dañar el ambiente. La diferencia es que estas restricciones solo aplican en zonas que sigan siendo consideradas glaciares o ambientes periglaciales con funciones hídricas comprobables.

Por otro lado, las actividades mineras o hidrocarburíferas en zonas periglaciales que no aporten agua a las cuencas, podrán ser autorizadas por las provincias, siempre y cuando pasen por un proceso de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA). La responsabilidad de definir qué actividades generan una «alteración relevante» también pasa a las provincias.

Un inventario en proceso 📝

Otra modificación importante es la actualización del Inventario Nacional de Glaciares, que ahora será revisado cada cinco años por el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA). Este inventario es clave para identificar y registrar todos los glaciares y geoformas periglaciares del país, incluyendo datos sobre su ubicación, tamaño y estado de conservación. Sin embargo, la elaboración de estos informes dependerá de la información que aporten las provincias, lo que puede generar diferencias en los datos.

¿Qué pasa con la protección ambiental y la Constitución? ⚖️

La reforma también genera dudas legales. La Constitución Nacional establece que los recursos naturales son propiedad de las provincias, pero también indica que el Estado nacional debe dictar normas de protección ambiental, en un marco de presupuestos mínimos. Esto podría abrir un conflicto judicial, ya que algunos creen que la nueva ley podría debilitar la protección de los glaciares en favor del desarrollo minero.

¿Por qué ahora? 🚀

La modificación fue impulsada principalmente por gobernadores de provincias con interés en la minería y los hidrocarburos, como Cuyo y el norte del país. Argumentan que la normativa anterior bloqueaba inversiones en esas regiones y que, con la reforma, podrán avanzar en proyectos que antes estaban frenados. La medida busca incentivar las inversiones en un contexto donde el desarrollo económico y la protección ambiental se enfrentan en una especie de equilibrio difícil de lograr.

¿Qué sigue? 🔜

La aprobación en Diputados marca un paso clave, pero todavía falta la aprobación en el Senado y la posible revisión judicial. La discusión continúa en torno a cuánto debe priorizarse la protección de los glaciares frente a las necesidades de desarrollo económico y las decisiones de las provincias.

En definitiva, esta reforma pone en debate un tema central: cómo proteger los recursos naturales en un país donde los intereses económicos y la conservación del medio ambiente a veces parecen chocar. Lo que está claro es que, más allá de las leyes, la protección de los glaciares sigue siendo un tema que nos involucra a todos.