Un escándalo que va más allá del césped
Desde que en 2017, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino tomaron las riendas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), las cosas en el fútbol profesional no han sido las mismas. Lo que parecía una simple organización deportiva, en realidad, se convirtió en un campo de juego donde se mueven intereses oscuros y maniobras de poder que afectan a árbitros, clubes y sindicatos.
¿Qué está pasando con los árbitros? 🤔
El corazón del problema está en cómo se eligen los árbitros para los partidos. En Argentina, en lugar de sortear a los árbitros, la designación la maneja un protocolo controlado por Federico Beligoy, del ARA. Desde hace años, hay acusaciones de que esta elección está influenciada por intereses de directivos y políticos, y que incluso, algunos árbitros estarían siendo manipulados para beneficiar ciertos clubes o resultados.
Todo esto llevó a que en 2019, la Asociación de Árbitros (SADRA) presentara una denuncia penal por asociación ilícita y alteración de resultados deportivos. La denuncia apuntaba a que habría una especie de “sicariato” de unos 20 a 25 árbitros que manipularían partidos, en un esquema que involucraba a figuras como Tapia, Toviggino, Beligoy y otros dirigentes.
La lucha por el control del sindicato ⚖️
El conflicto no solo es sobre quién dirige o quién arbitra, sino también sobre quién controla el sindicato de árbitros. SADRA, que agrupa a unos 8.700 árbitros, ha sido el centro de una batalla de poder. En un chat filtrado, Juan Pablo Beacon, ex mano derecha de Toviggino, propuso cómo vaciar esa organización y reemplazar a sus miembros por otros afines a su línea. Incluso sugirió ataques en redes sociales para desprestigiar a Guillermo Marconi, quien lidera SADRA.
Beacon también detalló cómo estaban intentando dividir a los árbitros del interior del país, que representan a más del 90% del total. La estrategia incluía crear nuevas asociaciones y hacer un censo digital de árbitros para reforzar el control del gremio, además de buscar la personería gremial en diferentes distritos. Todo esto con el objetivo de fortalecer una organización que, en sus palabras, apoyaba a clubes y ligas alineadas con sus intereses.
El avance y la resistencia 💪
En agosto de 2023, el Ministerio de Trabajo otorgó la personería gremial a la Unión de Árbitros Deportivos de Argentina (UADA), un gremio que también estaba siendo impulsado en paralelo. A pesar de estos movimientos, solo 13 árbitros de SADRA continuaban arbitrando en Primera División, mientras que muchos otros se alejaron o fueron desplazados.
Por su parte, el conflicto en tribunales continuó. El líder de SADRA, Guillermo Marconi, denunció que desde la AFA se había invertido mucho dinero para desplazar a su sindicato y favorecer a otras organizaciones, incluyendo la UADA. Marconi además afirmó que Toviggino ofreció dinero y cargos a dirigentes para que dejaran su sindicato, pero que resistieron con lealtad.
¿Y qué dice la justicia? ⚖️
El juez federal Ariel Lijo sobreseyó a Toviggino en 2022, argumentando que no había pruebas contra él por delitos federales. Sin embargo, en un fallo separado, la Justicia civil condenó a Sergio Pezzotta, líder de la UADA, a pagar una multa por daño moral a Marconi, por declaraciones públicas en su contra.
En medio de todo esto, la denuncia de un legislador de la oposición por supuestas irregularidades en partidos y ascensos de árbitros también sacudió el escenario, aunque la causa fue archivada por el juez.
¿Qué podemos aprender de todo esto? 🌟
El fútbol argentino, que tanto nos gusta, parece tener un lado oscuro que va más allá de la cancha. La lucha por el control de los árbitros y los sindicatos revela cómo intereses políticos y económicos intentan influir en el deporte que tanto amamos. La transparencia y la limpieza en las designaciones y en la gestión sindical todavía están en debate, y la pelea sigue abierta.
Lo que queda claro es que detrás de los goles y las jugadas, hay una lucha por el poder que involucra a diferentes actores, y que la justicia todavía busca definir quién tiene la razón en este complicado tablero de intereses.




