Más que un juego: fútbol como escenario de memoria y lucha
El fútbol no es solo 22 jugadores corriendo tras una pelota. Para muchos, es una pasión, un lugar de encuentro y también un espacio donde la historia y la política dejan su huella. En Argentina, los clubes y los hinchas han utilizado las tribunas para recordar y exigir justicia por los desaparecidos durante la dictadura, demostrando que este deporte puede ser mucho más que goles y campeonatos.
El fútbol, espejo de las tensiones sociales
Las tribunas suelen ser un reflejo de lo que pasa en la sociedad. Desde cánticos que expresan apoyo o rechazo, hasta manifestaciones de reclamos sociales, los hinchas dejan en claro que el fútbol es un escenario donde también se expresan las emociones colectivas. Desde silbidos al árbitro sin una orden previa hasta consignas que denuncian injusticias, la cancha se convierte en un espacio de expresión popular y de manifestación del «termómetro social».
Por ejemplo, en distintas fechas, los hinchas han cantado temas que hacen referencia a figuras políticas o hechos históricos, demostrando que el fútbol puede ser un canal para comunicar inquietudes sociales. Incluso, en algunos momentos, los clubes y los dirigentes actúan en sintonía con estos reclamos, integrando causas sociales y de memoria en sus actividades, más allá del deporte.
El fútbol en la lucha por la memoria y la justicia
Desde la recuperación de la democracia en Argentina, el fútbol también ha sido un actor importante en mantener viva la memoria de los desaparecidos y en apoyar campañas por los derechos humanos. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA), por ejemplo, decidió en 2019 permitir que los clubes homenajearan a los desaparecidos en el Día de la Memoria, sin restricciones, dejando que cada institución mostrara su compromiso a su manera.
El recuerdo de los desaparecidos en el fútbol no es casual. Hay registros que indican que en el país hay al menos 33 futbolistas desaparecidos durante la dictadura. Aunque en la época de la dictadura, figuras como Julio Grondona, quien fue presidente de la AFA desde 1979 hasta 2014, no apoyaron públicamente el esclarecimiento de esos casos, en democracia se comenzaron a dar pasos importantes para honrar a esas víctimas.
Homenajes que dejan huella 🕯️
Un ejemplo claro fue en 1999, cuando Mauro Amato, jugador del Atlético Tucumán, llevó una remera con el mensaje «Aguanten las Madres» en un partido, rompiendo con el silencio que rodeaba el tema en ese momento. Desde entonces, las acciones en los clubes comenzaron a ser más frecuentes y simbólicas. En 2019, Banfield restituyó la condición de socios a desaparecidos, en un acto que sirvió de ejemplo para otros clubes y fortaleció el compromiso del fútbol con la memoria.
El 24 de marzo, en conmemoración del golpe militar, muchos clubes argentinos recordaron a los desaparecidos a través de diferentes acciones: pañuelos en las camisetas, baldosas en homenaje, butacas vacías y posteos en redes sociales. La mayoría de los equipos de la Liga Profesional, la Primera Nacional y otras categorías expresaron su solidaridad con consignas de Memoria, Verdad y Justicia.
El fútbol en acción: más allá del deporte
Desde Ferro y Banfield, que colocaron baldosas y butacas en homenaje, hasta clubes del interior y de categorías menores, todos se sumaron en diferentes formas a esta memoria colectiva. La intención fue clara: que la historia no se olvide y que el deporte sirva también como un recordatorio de los derechos humanos y la lucha contra la impunidad.
Incluso, en otras disciplinas como el básquet o el handball, las instituciones mostraron su apoyo, sumándose a la causa. La Unión Argentina de Rugby, aunque con una postura más reservada, también expresó su respeto. La idea es que, en cada rincón del deporte, la memoria esté presente y sirva para reflexionar sobre el pasado y construir un futuro más justo.
¿Y qué pasa con la historia en las canchas?
El fútbol, entonces, se convierte en un espacio donde la historia y la memoria se cruzan. Los hinchas, los clubes y los dirigentes no solo celebran los goles o los títulos, sino que también mantienen viva la memoria de quienes sufrieron en silencio durante la dictadura. La pregunta sigue vigente: ¿dónde están los desaparecidos? La respuesta se busca en cada acto, en cada homenaje y en cada canto que reafirma que la historia no debe olvidarse.
En definitiva, en Argentina, el fútbol es mucho más que un deporte. Es una herramienta poderosa para recordar, para luchar y para exigir justicia. Porque en cada grito de gol, también hay un grito por la verdad y los derechos humanos.




