Un capítulo oscuro en la historia de los fondos sociales

El ex director de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, hizo revelaciones impactantes en el juicio que se desarrolla en Buenos Aires. Desde la sede del Tribunal Oral Federal 5, Schoklender afirmó que los fondos del programa Sueños Compartidos no solo se usaron para construir viviendas sociales, sino que también se desviaron para financiar campañas políticas y otras actividades.

¿A dónde fueron a parar los millones?

Según sus declaraciones, por orden de Hebe de Bonafini, los recursos terminaron en campañas electorales de figuras como Cristina Kirchner y Amado Boudou, además de otros candidatos del kirchnerismo en distintas provincias. Schoklender explicó que las obras y proyectos sociales se convirtieron en una especie de caja de dinero que podía ser utilizada para diferentes fines políticos.

En su testimonio, el ex director contó que Bonafini, quien falleció en 2022, estaba sumamente influenciada por dirigentes cercanos a Cristina, como Oscar Parrilli y Carlos Zannini. La relación, según Schoklender, no era solo de liderazgo, sino de un control casi absoluto sobre las decisiones que se tomaban en la fundación.

Demandas y logística para campañas

Schoklender relató que, además de las obras de viviendas, se le pedía armar centros culturales, movilizar a los militantes y montar actos políticos con todos los recursos posibles: escenarios, banderas, pasacalles, seguridad y parlantes. Todo esto, según su versión, con fondos que en realidad estaban destinados a otras finalidades.

También contó que en un momento se propuso crear un centro cultural en la exESMA y pagar sueldos a militantes de los HIJOS, además de financiar viajes y campañas de difusión. La utilización de los recursos era tan vasta que, en ciertos momentos, la fundación se convirtió en la primera constructora del país por los certificados de obra que gestionaba, con el objetivo de seguir recibiendo más fondos.

Dinero sobrante y uso de empresas

Schoklender admitió que sobraba dinero porque no se pagaban coimas y que solo Hebe y él decidían en qué invertir los fondos. También afirmó que recurrió a «cuevas financieras» para cambiar cheques y poder pagar los sueldos, y que desconoce las empresas fantasmas que terminaban cobrando esos cheques, como Agropecuario Monte León.

El ex funcionario aseguró que, durante el gobierno de Néstor Kirchner, la situación era diferente: el apoyo era explícito y no existía tanta corrupción. Sin embargo, tras la muerte del expresidente en 2010, la gestión se descontroló, según su relato. Afirmó que Kirchner, aunque sabía que todos robaban, mantenía ciertos límites y no se metía en todo.

Confesiones y polémica

En su declaración, Schoklender también recordó que Hebe de Bonafini fue a una marcha de trabajadores de la fundación a Plaza de Mayo, en la que les dijo que «le pidan la plata a los Schoklender que se las habían robado». La frase refleja, según él, la tensión interna y la tensión política que rodeaba a la fundación en aquel momento.

El juicio y las acusaciones

Este proceso judicial, que comenzó hace apenas unas semanas en Comodoro Py, busca esclarecer una presunta administración fraudulenta. La causa se inició en 2011 tras una investigación de Clarín y, tras 14 años de espera, llegó a juicio oral. En la causa están acusados, además de los hermanos Schoklender, ex funcionarios como Julio Vido, José López y otros ex integrantes del gobierno y la fundación.

La denuncia sostiene que entre 2008 y 2011, el Estado entregó unos 748 millones de pesos a la fundación para la construcción de viviendas sociales, pero esos fondos habrían sido desviados. La polémica fue siempre fuerte porque la fundación, liderada por Bonafini, tenía un papel emblemático en la lucha por los derechos humanos durante la dictadura, y su vínculo con el poder generó muchas sospechas.

¿Qué sigue?

El juicio continuará con la expectativa de que se clarifiquen las responsabilidades y los hechos. La causa también contempla un segundo tramo por lavado de dinero, que se analizará en otro proceso. Mientras tanto, la historia de los fondos públicos, las campañas políticas y las obras fantasmas sigue dando qué hablar.

Un capítulo de la política y la justicia en Argentina

Este caso no solo pone en duda la gestión de la fundación, sino que también pone en evidencia cómo el manejo de recursos públicos puede ser utilizado con fines políticos y personales. La justicia está en marcha para determinar quiénes son responsables y qué pasó realmente con ese dinero que debía destinarse a viviendas sociales y derechos humanos.