Un escándalo que no para de crecer

En medio del mundo de las criptomonedas, un caso polémico y lleno de movimientos sospechosos está tomando protagonismo en Nueva York. Todo empezó con la aparición de la moneda digital llamada $LIBRA, que fue difundida en febrero por el presidente Javier Milei. Pero lo que parecía una innovación, ahora tiene a la justicia en alerta y a los inversores en vilo.

¿Qué está en juego? La causa contra Hayden Davis y el criptoescándalo

La jueza Jennifer Rochon, que tiene en sus manos el caso, citó a los abogados de Hayden Davis y de los inversores afectados a una audiencia para este martes por la tarde. La idea es definir si vuelve a ordenarse el congelamiento de las billeteras vinculadas a $LIBRA, un paso clave para tratar de frenar el posible robo del dinero.

El pedido urgente fue realizado por el abogado Max Burwick, quien representa a algunos inversores que creen que Davis, su familia y la firma Meteora montaron un esquema fraudulento con esta criptomoneda. Según el letrado, en las últimas semanas se detectaron movimientos sospechosos en las cuentas, en particular en la billetera llamada $LIBRA Team Wallet 2.

Movimientos sospechosos y el riesgo de perder las pruebas 🕵️‍♂️

Lo que llamó la atención fue un intercambio de 61,5 millones de dólares en cripto USDC —una moneda respaldada 1 a 1 con el dólar— por esa misma cantidad en $SOL, otra criptomoneda. Pero lo más preocupante para los investigadores es que los $SOL no tienen un sistema para ser congelados por la justicia, como sí sucede con USDC.

Además, tras estos movimientos, se detectó un cambio en otra moneda llamada ZCash, que es conocida por permitir transacciones anónimas. Esto significa que si los fondos en $SOL se trasladan a monedas privadas o plataformas de anonimización, será muy difícil rastrear a dónde van y qué sucede con ese dinero.

El abogado Burwick advirtió que si los fondos en $SOL se transfieren a estas plataformas de anonimización, sería casi imposible seguir el rastro y recuperar las pruebas en la blockchain, poniendo en riesgo el proceso judicial.

El papel de Milei y la respuesta de los abogados de Davis ⚖️

Por su parte, los abogados de Hayden Davis pidieron que la jueza rechace el pedido de congelamiento. La jueza Rochon ya había congelado casi 60 millones de dólares en noviembre, pero en agosto decidió levantar esa restricción, ya que consideró que no había suficientes motivos para mantenerla.

Este movimiento fue un duro revés para los inversores y para Burwick, que intentó sumar más afectados a la demanda, pero todavía no logró convencer a muchas personas. Ahora, la jueza deberá decidir si vuelve a ordenar el congelamiento de esos fondos, que se cree que podrían ser utilizados en proyectos de inversión en Argentina, según Davis.

¿A dónde se fue el dinero? Las transacciones en la blockchain 🔍

Uno de los rastreadores de criptomonedas, Fernando Molina, detectó que varias cuentas vinculadas a Davis realizaron movimientos en la blockchain de Tron, una plataforma donde todavía se puede seguir el rastro del dinero. En particular, una billetera llamada ‘Milei’ movió 9 millones de dólares en $SOL a otra llamada ‘oHtMM’, que había estado inactiva desde el lanzamiento de $LIBRA.

Luego, esos fondos se transfirieron a otra billetera en la red Tron, llamada ‘TRUj4’, y de allí a varias otras, formando una red de transferencias que involucra al menos unas 67 billeteras en total. La mayoría de estos fondos aún son rastreables, pero la preocupación crece por las posibilidades de que el dinero desaparezca si se transfieren a plataformas de anonimización.

¿Qué sigue en el caso? 🔜

El caso todavía está abierto y en pleno desarrollo. La jueza Rochon tiene que decidir si vuelve a congelar los fondos, o si permite que los movimientos sigan su curso. Por ahora, los fondos siguen en la blockchain de Tron, pero la duda es cuánto tiempo podrán seguir rastreándose antes de que desaparezcan en la clandestinidad.

Este escándalo pone en evidencia los peligros y la complejidad del mundo cripto, donde los movimientos pueden ser rápidos y, muchas veces, difíciles de controlar. La justicia busca ponerle un freno a estas maniobras y proteger a los inversores que, en medio de la confusión, podrían perder su dinero para siempre.