¿Qué sucedió después de las elecciones de 2015? 🤔

En 2015, el kirchnerismo vivió uno de sus momentos más duros. Daniel Scioli, su candidato oficial, perdió la presidencia frente a Mauricio Macri. Pero no solo eso, en esa misma elección, Aníbal Fernández fue derrotado por María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires. Estas derrotas marcaron un giro importante para el movimiento que había dominado Argentina durante más de una década.

El impacto en los cargos públicos 🏛️

De un día para otro, muchos funcionarios y dirigentes que ocupaban cargos en el Estado tuvieron que dejar sus puestos. La municipalidad de La Matanza, la más grande del país, fue un claro ejemplo. Allí, la intendenta Verónica Magario recibió a varios exfuncionarios que estaban en la mira del cambio de gobierno y que, ante la derrota, pasaron a ocupar cargos en el municipio.

  • Débora Giorgi, exministra de Cristina Kirchner, se convirtió en secretaria de Producción, cargo que ocupa desde hace 10 años.
  • Roberto Feletti, exsecretario de Política Económica y diputado, asumió como secretario de Finanzas del municipio.
  • Además, exministros bonaerenses como Alejandro «Topo» Rodríguez y Alejandro Collia tomaron cargos en áreas de la provincia y en la salud local.

Fue como un recambio de piezas, pero en un escenario que parecía una pausa. La idea era mantener presencia y poder, aunque fuera a nivel local.

El regreso y la recuperación en 2019 🔄

Pero esa pausa duró poco. En 2019, todo cambió otra vez. La oposición, Juntos por el Cambio, no logró consolidar su poder, y el peronismo, con los Fernández a la cabeza, recuperó la Nación y la provincia en un solo día. La vuelta al poder fue rápida y contundente.

Dentro del kirchnerismo fuerte, Cristina Fernández de Kirchner y su hijo Máximo jugaron un papel clave. Sin embargo, la pelea interna por los cargos y las cajas del Estado fue y sigue siendo uno de los focos principales.

¿Qué son esas cajas? 💰

Las «cajas» a las que se refieren son los recursos y fondos que maneja el Estado, como la ANSES, PAMI y otros organismos clave. Durante el gobierno de Cristina, estos espacios estaban en manos del kirchnerismo duro. Cuando volvió a ganar el oficialismo en 2019, esas instituciones siguieron siendo controladas por sus aliados, quienes resistían ceder esos recursos.

El enfrentamiento por estas cajas se convirtió en uno de los ejes principales de la interna kirchnerista. Cristina y Máximo Kirchner quieren mantener el control, y esa lucha de poder todavía no termina.

La situación actual del kirchnerismo 🌀

Hoy, Cristina Fernández está en una situación particular. Está presa en un departamento, sin poder ocupar cargos públicos por acusaciones de corrupción. Además, el bloque de senadores que la respalda ha disminuido en cantidad y en influencia. La semana pasada, un quiebre fue claro: la líder no tiene el mismo poder que antes.

Por su parte, Máximo Kirchner, que heredó cierta influencia por ser hijo de Cristina, ha ido perdiendo terreno. La interna con Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, se hizo evidente cuando este último logró imponerse en la elección bonaerense y en la conducción del Partido Justicialista provincial.

Un exfuncionario del kirchnerismo, que prefirió mantenerse en el anonimato, resumió la situación diciendo que el kirchnerismo pasó de ser un grupo de poder a un «ejército de refugiados» que solo busca sobrevivir, asegurando recursos para mantenerse vigente.

¿Qué pasa con los liderazgos y las alianzas? 🤝

De cara al futuro, todo indica que, aunque hay tensiones internas, el kirchnerismo buscará mantener su presencia en los cargos y en las instituciones. Hoy, La Cámpora, el espacio más cercano a Cristina, controla cuatro ministerios en la provincia de Buenos Aires y otras instituciones, con un presupuesto altísimo que se acerca a los 10 mil millones de dólares anuales.

Este control de recursos y cargos parece ser la clave para que el kirchnerismo se sostenga, aunque con menos poder y en medio de peleas internas que, por ahora, parecen no tener fin.