El clima en La Bombonera: más que goles, historias y desafíos

Para entender qué pasa con Boca, hay que mirar más allá de los goles y los campeonatos. La verdadera historia del club se mide en clásicos, en esas batallas que definen la identidad y generan confianza o dudas en su gente. Desde que Juan Román Riquelme asumió el liderazgo del club en diciembre de 2019, la historia no ha sido sencilla. La estadística muestra que, en estos años, Boca ha tenido más derrotas que victorias contra sus grandes rivales, y eso afecta no solo en la cancha, sino en el ánimo de sus hinchas y en la confianza del equipo.

¿Qué pasa con los clásicos? La estadística que preocupa

Desde que Riquelme se hizo cargo, Boca jugó 46 partidos de clásicos y solo pudo ganar 11. Es decir, la mayoría de los enfrentamientos terminaron en derrota o empate. En particular, los duelos contra River y San Lorenzo son los más complicados. Contra River, en los últimos años, Boca no pudo ganar en los mano a mano en partidos importantes, como en la Copa Argentina 2020 y la Liga Profesional 2021, ambos decididos en penales tras empates. En 2024, también perdió en la Copa de la Liga, pese a un buen partido en Córdoba, donde Miguel Merentiel anotó un doblete y Cavani hizo su primer gol con la camiseta xeneize.

En los enfrentamientos con San Lorenzo, las cosas tampoco han sido favorables. Boca solo pudo ganar dos veces en seis encuentros desde que Riquelme tomó las riendas, con un saldo negativo de derrotas y empates. Incluso en partidos recientes, el equipo no logró aprovechar su momento para cortar la mala racha frente al Ciclón, a pesar de que en marzo pasado lograron un triunfo 3-2 que quedó en la historia reciente.

¿Y qué pasa con Racing y el resto de los grandes? 😬

Racing, en particular, se convirtió en una especie de pesadilla moderna para Boca. En los últimos 25 partidos, la Academia ganó 11 veces, dejando en evidencia que la paternidad está claramente del lado de sus rivales en los últimos años. En la gestión de Riquelme, Boca tuvo algunos empates que sirvieron para clasificaciones y algunos partidos que terminaron en derrota, incluyendo dos finales perdidas. El último golpe fue en las semifinales del Clausura 2024, cuando Adrián Martínez le dio la victoria a Racing y eliminó a Boca.

Pero no todo es negativo. En algunos partidos, Boca logró rescatar empates importantes, como en agosto cuando igualó 0-0 con Racing en un partido que pudo haber sido una derrota. También logró una victoria contra River en noviembre pasado, en un partido en el que mostró su mejor versión. Sin embargo, estos resultados positivos no alcanzan para cambiar la tendencia general, que sigue siendo complicada en los enfrentamientos más importantes.

¿Qué significa esto para Boca? 🤔

La historia reciente muestra que, a pesar de tener jugadores de jerarquía y de luchar en varias competencias, Boca no logra consolidarse en los clásicos ni en los torneos internacionales. La sequía de títulos internacionales, como la ansiada séptima Libertadores, que ya lleva 19 años sin conseguirse desde la última en 2007, sumada a los malos resultados en los enfrentamientos con sus grandes rivales, generan un clima de incertidumbre. La expectativa es que en 2026 puedan cortar esa racha y volver a la gloria.

Mientras tanto, Boca sigue siendo uno de los clubes más importantes del país, con una historia llena de triunfos y momentos inolvidables. Pero en el presente, sus números en los clásicos y en los títulos internacionales reflejan que todavía tiene un largo camino por recorrer para volver a ser el equipo dominante de antes.