Un viaje que revela los planes y las dificultades del tenis sudamericano
Después de más de seis años en el cargo, el italiano Andrea Gaudenzi, presidente de la ATP, decidió visitar en persona Sudamérica para entender mejor esa famosa pasión que la región siente por el tenis. Aunque en su pasado fue jugador y participó en torneos en ciudades como Bogotá, Buenos Aires y Santiago, nunca había estado en el rol de dirigente en estas tierras. Y, curiosamente, su interés no solo fue por turismo o cultura, sino también por potenciar el circuito regional.
De Buenos Aires a Río: una mirada desde adentro
Gaudenzi recorrió Buenos Aires durante 48 horas, alojándose en el hotel Park Tower de Retiro. Allí estuvo en el Lawin Tennis, donde se mostró muy interesado en el crecimiento del torneo y en la infraestructura del club. También vio la final que coronó a Francisco Cerúndolo y salió a correr por la mañana, manteniendo su rutina habitual. La noche en Cabaña Las Lilas, en Puerto Madero, fue un momento de relax con acompañantes como Pablo Andújar, ex tenista y representante de jugadores, y Eric Starelli, vicepresidente de la ATP para las Américas.
Este viaje no fue solo por turismo. La visita sirvió para que Gaudenzi se empapara de la cultura local y, sobre todo, para que se diera cuenta del potencial del tenis en la región. Prometió hacer más fuerte y competitiva la gira sudamericana y no perderla en su camino hacia los Juegos Olímpicos de 2028. Pero, claro, no todo es simple en un escenario lleno de obstáculos.
¿Qué pasa con los torneos en Sudamérica?
Uno de los grandes desafíos que enfrenta el circuito regional es la competencia con otros eventos en el calendario mundial. En esta temporada, los torneos en Europa (Montpellier y Rotterdam), Oriente Medio (Doha y Dubai) y Norteamérica (Dallas, Delray Beach y Acapulco) se superponen en fechas y en superficie, todas en cancha dura. Esto complica que los mejores jugadores de la élite puedan venir a Sudamérica, ya que muchas de esas competencias ofrecen premios y puntos que atraen a los tenistas.
Para intentar mejorar esa situación, los organizadores del torneo en Buenos Aires planean subir de categoría y convertirlo en un ATP 500, lo que significaría un salto importante en prestigio y premios. Sin embargo, Río de Janeiro lleva años consolidándose como un torneo ATP 500, con casi 2,5 millones de dólares en premios y récords de patrocinantes, llegando en 2026 a tener 55 auspiciantes. A pesar de eso, la región todavía enfrenta dificultades, como la baja presencia de top 10 en sus cuadros, debido a lesiones o falta de participación.
¿Cambio de superficie? La discusión en la cancha 🎾🔥
Una de las ideas que están sobre la mesa es cambiar la superficie de polvo de ladrillo a cemento en los torneos sudamericanos. Aunque en Europa y Estados Unidos el cambio ya se debate, en Sudamérica todavía hay resistencia. Luiz Carvalho, director del torneo en Río de Janeiro, criticó a los jugadores por su preferencia por jugar en canchas lentas, lo que dificulta que los torneos cambien a superficies más rápidas y que puedan ofrecer mejores condiciones para los tenistas y para el público.
Este debate no solo tiene que ver con gustos, sino también con beneficios económicos. Las canchas duras suelen ser más rentables para los jugadores y organizadores, y algunos creen que ese cambio podría atraer a más talentos y mejorar la visibilidad del tenis en la región.
¿Y qué dicen los jugadores? La voz de los que están en la cancha
Por ahora, en el vestuario hay voces divididas. Tomás Etcheverry, un tenista regional, comentó que en la charla con otros colegas también se habla de la posibilidad de cambiar a canchas de cemento. Sin embargo, algunos en el circuito siguen siendo reacios a abandonar el polvo de ladrillo, que por tradición siempre ha sido el escenario de los torneos en Sudamérica.
Además, hay un problema adicional: la poca representación de jugadores sudamericanos en los niveles más altos del circuito. Esto genera que las decisiones y el poder de voz en la ATP sean dominados por Europa y Norteamérica, lo que limita las oportunidades para que los tenistas de la región tengan mayor influencia y mejores condiciones.
El futuro del tenis en la región: ¿Qué puede cambiar?
La visita de Gaudenzi y las discusiones que se abren en torno a las superficies y categorías muestran que hay un interés genuino en fortalecer el tenis sudamericano. Pero aún hay un largo camino por recorrer: mejorar las infraestructuras, atraer a los mejores jugadores, y ampliar la presencia regional en el circuito mundial.
Por ahora, el desafío sigue siendo que los torneos puedan ofrecer mejores condiciones y que los tenistas puedan competir en igualdad de condiciones con los grandes circuitos del mundo. La región tiene todo para brillar, solo necesita un impulso y decisiones que apuesten por su potencial, sin miedo a innovar y a cambiar lo que sea necesario. La pasión por el tenis en Sudamérica está más viva que nunca, y el futuro puede ser mucho más prometedor si se trabaja en equipo.




