El debate en Argentina: ¿menos edad para imputar a los menores? 🤔

Tras la aprobación en Diputados de una reforma penal juvenil que propone bajar la edad de imputabilidad a los 14 años, la discusión en el país se volvió aún más caliente. La ley busca endurecer las penas y ampliar las condiciones en las que los menores pueden ser judicializados, pero no todos están de acuerdo con este cambio. Un ex subjefe de la Policía Bonaerense, Salvador Baratta, advirtió sobre los riesgos y las consecuencias que podría tener esta ley si se aprueba en el Senado.

¿Realmente puede reducir la delincuencia? La dura realidad que señala Baratta 🚨

Baratta, que fue uno de los máximos responsables en la fuerza policial, lanzó una advertencia fuerte: el 70% de los menores que cometen delitos terminan muertos. Según su experiencia, la protección que brinda el Estado a los jóvenes en situación de calle y en riesgo, en muchos casos, termina en tragedia. «El Estado vela mucho por los derechos humanos del pibe, pero lo deja en la calle para que se vuelva a cagar a tiros con la policía», expresó en una entrevista con Radio Rivadavia.

¿Es suficiente encarcelar a los menores? La opinión de Baratta 💭

Para Baratta, la ley que propone el Gobierno está bien para los menores que ya tienen antecedentes delictivos, pero no soluciona los problemas de fondo. Él considera que hay que ir más allá: propone una ley más dura que incluya sacar a los chicos de familias peligrosas. Su idea es que si un menor vive en un contexto violento, con familiares que están en la cárcel o que venden drogas, debería ser sacado de ese entorno para evitar que termine en la delincuencia.

¿Y qué pasa con los menores más chicos? La preocupación por los niños que ingresan al sistema criminal desde muy temprana edad 🧒

Baratta también puso sobre la mesa una realidad alarmante: hay menores de 7, 8 o 9 años que ya están en contacto con la delincuencia. Él advierte que, si se aprueba la ley, se aumentará la cantidad de menores presos, pero que en realidad el problema empieza mucho antes. Para él, la cárcel no es la solución, y hay que intervenir en la raíz del problema, en el entorno familiar y social de estos niños.

El ciclo de la pobreza y la delincuencia: una realidad difícil de cambiar 🔄

Baratta señala que muchos de estos menores vienen de familias en las que el delito y la pobreza están muy presentes. Menciona que, en muchos casos, niños de 4 o 5 años tienen a familiares presos o en situación de calle, y que esto los expone a un futuro de delincuencia. Además, advierte que si estos niños crecen en ese ambiente, lo más probable es que terminen siendo parte de esa realidad, sin importar si están en la cárcel o no.

¿Qué dicen los expertos y las cifras? Datos que preocupan 📊

El ex policía también compartió que, estadísticamente, en los casos donde un niño visita a un padre preso, las probabilidades de terminar en la delincuencia aumentan muchísimo. Según sus palabras, el 90% de los chicos que visitan a un padre en la cárcel terminan siendo parte del mundo del delito.

¿Qué se necesita realmente? ¿Más control o más prevención? 🔍

La discusión sigue abierta. Mientras algunos quieren endurecer las leyes, otros creen que hay que trabajar en la prevención, en mejorar las condiciones sociales y en ofrecer a los chicos alternativas para salir del círculo de la pobreza y la violencia. La pregunta es: ¿qué es lo más efectivo para que los menores no terminen en la calle, en la cárcel o en situaciones peligrosas?

Lo que está claro es que la realidad de muchos pibes en Argentina es muy dura y que las soluciones no pasan solo por las leyes. La historia de Baratta nos invita a reflexionar sobre cómo el Estado y la sociedad pueden cambiar la historia de estos chicos antes de que sea demasiado tarde.